Hechos y cifras

¿Cobrar por el agua?

  • Hay tres fuentes de ingresos para financiar el abastecimiento de agua y los servicios de saneamiento:
    • Tarifas para el usuario, incluyendo el pago por servicios ambientales, que pueden valerse de subsidios cruzados provenientes del sector o de otros sectores (por ejemplo, la electricidad u otros servicios municipales).
    • Gasto público financiado mediante impuestos.
    • Transferencias en forma de ayuda externa, a partir de fuentes oficiales o filantrópicas.
  • Un criterio común para evaluar la asequibilidad de las tarifas de agua para los hogares es que los pagos no superen el 3% (en algunos casos el 5%) de los ingresos netos de los hogares. En la práctica, las encuestas muestran que en los países desarrollados los hogares conectados a los sistemas urbanos públicos gastan un promedio del 1% de sus ingresos en las facturas de agua, incluyendo el coste del alcantarillado, que puede doblar al del suministro de agua. No obstante, este promedio no es un indicador muy fiable, sobre todo si se tiene en cuenta la amplia variabilidad que existe entre los distintos niveles de ingresos en un país. En términos generales, los grupos más pobres tienden a pagar por el agua una mayor proporción de sus ingresos familiares.
  • En los países en desarrollo el panorama se complica por la presencia generalizada de los distribuidores privados de agua a pequeña escala, que cargan el total de los precios de mercado. En estos casos los hogares más pobres pueden llegar a gastar entre el 3% y el 11% de los ingresos en agua.

Véase también: Valoración económica de l'agua.

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