Vol 10, No. 4 [Octubre-Diciembre 2012]

ENFOQUES
Lamentos del océano

ACTUALIDADES
13 Cuatro incorporaciones a la red de geoparques
13 Se añaden 20 reservas de biosfera a la red mundial
16 Rumanía acoge una cátedra
16 Se añaden 26 nuevos sitios a la Lista del Patrimonio Mundial
17 China inaugura centro de política CTI
17 El llamado de Okapi recaudó casi 40,000 dólares
18 Subestimada la erosión costera por la subida del nivel del mar
18 Dentistas prehistóricos podrían rellenar diente agrietado

ENTREVISTA
19 Hayat Sindi habla acerca de combinar la iniciativa empresarial con la filantropía

HORIZONTES 
21 Cerrando la brecha digital
24 Todos para uno y uno para todos: Solidaridad genética en la creación

BREVES
28 Agenda
28 Nuevas publicaciones

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Editorial

Incorporemos a las pesquerías

Pueden no ser atractivos como las focas o coloridos como el pez payaso, pero juegan un papel crucial en la protección de los océanos. Los científicos se refieren a ellos como “especies claves”: quítelos de la parte superior de la cadena alimentaria y toda la red alimentaria colapsará.

Nos referimos a los tiburones, por supuesto. A diferencia de técnicas humanas de pesca que tienden a no discriminar entre especímenes enfermos y sanos, los tiburones son selectivos: escogen la presa debi-litada, contribuyendo así a preservar saludables las poblaciones de peces y el fortalecimiento del acervo genético. Manteniendo estos controles, evitan la sobrepoblación alrededor de los arrecifes de coral. Incluso su comportamiento intimidatorio tiene un propósito ecológico. Científicos en Hawai (Estados Unidos) descubrieron que en ausencia de tiburones Tigre patrullando, las tortugas sobrepastan las hierbas marinas hasta que estas son destruidas. Cuando su depredador regresa, las tortugas pastan en un área más amplia.

El público tiende a percibir los tiburones como devoradores de hombres, sin embargo, los ataques de tiburones a los seres humanos son poco frecuentes: alrededor de 100 se registran cada año, algunos de ellos fatales. Los seres humanos representan mucho más una amenaza para los tiburones que a la inversa: el 17% de más de 1 000 especies de tiburones evaluadas están amenazadas por la pesca y la captura incidental, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. La creciente popularidad de la sopa de aleta de tiburón ha fomentado la cruel práctica de cercenar las “aletas al tiburón”, para lo cual se cortan las aletas de un tiburón vivo que luego se deja morir en agonía. Se estima que 26–73 millones de tiburones son asesinados cada año para abastecer el mercado mundial de aletas de tiburón.

The public tends to perceive sharks as man-eaters, yet shark attacks on humans are rare: about 100 are recorded each year, few of them fatal. Humans pose much more of a threat to sharks than the reverse: 17% of more than 1000 assessed shark species are threatened by fishing and bycatch, according to the Red List of the International Union for the Conservation of Nature. The growing popularity of shark’s fin soup has encouraged the cruel practice of ‘shark finning,’ whereby the fins are cut off a live shark which is then left to die in agony. An estimated 26–73 million sharks are killed each year to supply the global shark’s fin market.

Afortunadamente, existe una creciente toma de conciencia del valor de los tiburones para la salud de nuestros océanos. Un Memorando de Entendimiento sobre la Conservación de los Tiburones Migratorios se concluyó en 2010 en el marco de la Convención de la ONU sobre las Especies Migratorias (CMS). El pasado septiembre, 50 países signatarios adoptaron un nuevo plan de conservación para catalizar las iniciativas regionales. Fundamentalmente, representantes industriales, ONGs y científicos participarán en la ejecución del plan. Los convenios internacionales son una herramienta esencial para la protección de la biodiversidad marina, dado la falta de barreras físicas en el océano para concentrar especies en una sola zona. La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) fue adoptada en 1973, seguida de la CMS en 1979, y el Convenio sobre la Diversidad Biológica en 1992. Es importante destacar que estos convenios actualmente están trabajando con la industria para incitar la adopción de prácticas más sostenibles.

Un Anteproyecto para El Océano y la Sostenibilidad de las Zonas Costeras proporcionó a la Tercera Cumbre de la Tierra (Río+20) en junio pasado un valioso aporte para el trazado de una hoja de ruta con el objetivo de combinar la conservación con el enverdecimiento de la economía azul. Esta publicación inte-ragencial fue producida por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, en conjunto con la FAO, la OMI y el PNUD.

La historia comienza al dorso evaluando las implicaciones para la biodiversidad marina de la trasgresión de los límites planetarios debido a los cambios humanos inducidos en el sistema climático, la contami-nación y acidificación de los océanos, así como más amenazas directas como las especies invasoras, la sobrepesca y la destrucción de hábitat. Después, se esboza una estrategia para proteger la biodiversidad de daños irreparables.

Wendy Watson-Wright
Subdirectora General y Secretaria Ejecutiva de la COI

Gretchen Kalonji
Subdirectora General para las Ciencias Naturales

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