Más ejemplos de cooperación que conflictos

Los investigadores de la Oregon State University han reunido un conjunto de datos sobre todas las interacciones, ya sean conflictos o relaciones de cooperación, entre dos o más  países que han tenido como origen el agua. Su análisis revela cuatro conclusiones fundamentales.

En primer lugar, pese a las probabilidades de que puedan surgir controversias en relación con las cuencas internacionales, la tasa de cooperación supera enormemente los casos de conflicto grave debidos a recursos hídricos internacionales. En los últimos 60 años (de 1948 a 2008) se han registrado únicamente 44 controversias graves (con violencia), de las cuales 30 fueron entre Israel y alguno de sus vecinos. El número total de interacciones relacionadas con el agua entre países de cualquier tamaño se inclina también hacia la cooperación: 759 conflictos frente a 1.705 actividades de cooperación, lo que significa que la violencia por motivos relacionados con el agua no es estratégicamente racional, hidrológicamente eficaz ni económicamente viable.

En segundo lugar, pese a la encendida retórica de los políticos, que a menudo está más dirigida hacia sus propios electores que hacia el enemigo, la mayoría de las acciones que se han emprendido en relación con el agua ha sido moderada. De todos los actos registrados, alrededor del 40% osciló entre el apoyo verbal moderado y la hostilidad verbal moderada. Si a la ecuación se añade el siguiente nivel por cada lado (apoyo verbal oficial y hostilidad verbal oficial), la proporción de interacciones verbales alcanza aproximadamente el 60% del total. Así pues, casi dos tercios de todas las interacciones son únicamente verbales y más de dos tercios de ellas no han desembocado en ningún tipo de sanción oficial.

Fuente: Aaron T. Wolf.
Fuentes de conflicto y cooperación en relación con los recursos hídricos

En tercer lugar, se registran más casos de cooperación que de conflicto. La distribución de los ejemplos de cooperación abarca un amplio espectro, como la cantidad de recursos hídricos, su calidad, el desarrollo económico, la energía hidroeléctrica y la ordenación conjunta. Por el contrario, casi el 90% de los ejemplos de conflicto está relacionado con la cantidad y la infraestructura (véase el gráfico). Además, casi todos los actos militares a gran escala se engloban en una de esas dos categorías.

En cuarto lugar, aun cuando no haya violencia, el agua tiene un efecto irritador y unificador. Como irritador, el agua puede convertir las buenas relaciones en malas y las malas en peores. Pese a la complejidad, sin embargo, las aguas internacionales pueden tener un efecto unificador en cuencas donde las instituciones son relativamente sólidas.

Excerpt from an article by Annika Kramer, Aaron T. Wolf, Alexander Carius and Geoffrey D. Dabelko, published in A World of Science, volume 11, number 1, January 2013