No existen indicios de que próximamente vayan a producirse “guerras del agua”

Resulta sorprendente saber que el territorio de 148 países se encuentra en cuencas internacionales y que más de 30 países están situados casi por completo dentro de dichas cuencas. Las 276 cuencas internacionales que incluyen fronteras políticas de dos o más países abarcan alrededor del 45% de la superficie terrestre y aproximadamente el 40% de la población mundial y representan alrededor del 60% del caudal fluvial del mundo.

Cuencas fluviales internacionales

Fuente: International River Basin Registry, Oregon State University

El alto grado de interdependencia se refleja en el número de países que comparten cada cuenca internacional (véase el cuadro a bajo); es fácil imaginar los problemas que pueden plantear cuencas como la del Danubio, que comparten 19 países europeos, o la del Nilo, compartida por 11 países africanos.

El gran número de ríos compartidos, junto con la escasez cada vez mayor de agua para poblaciones en crecimiento, ha hecho que muchos políticos y titulares de prensa anuncien “guerras del agua” en el futuro. En 1995, por ejemplo, el ex-Vicepresidente del Banco Mundial, Ismail Serageldin, afirmó que “las guerras del próximo siglo serán por el agua”. Ineludiblemente, estas advertencias apuntan hacia el árido y hostil Oriente Medio, donde los ejércitos se han movilizado y abierto fuego por este escaso y valioso recurso. Elaboradas teorías sobre el mal denominado “imperativo hidráulico” se refieren al agua como la principal motivación de estrategias militares y conquistas territoriales, especialmente en el conflicto entre árabes e israelíes.

 

El único problema de esta afirmación es que faltan pruebas. De 1951 a 1953 y, posteriormente, de 1964 a 1966, Israel y Siria se enfrentaron por el proyecto de esta última de desviar el río Jordán, pero con la contienda final, en la que se produjeron ataques con carros de combate y aeronaves, se detuvo la construcción y se puso fin de hecho a las tensiones entre ambos Estados en relación con el agua. Aun así, la guerra de 1967 estalló menos de un año después. El agua ha tenido poca o ninguna relación con el planteamiento estratégico militar en los posteriores brotes de violencia entre árabes e israelíes, incluidas las guerras de 1967, 1973 y 1982, aunque ha sido una fuente importante de tensión política y uno de los aspectos más controvertidos en las negociaciones ulteriores. Es decir, aunque las guerras no estuvieron motivadas por el agua, los acuerdos para su reparto constituyeron un impedimento para la paz.

El abastecimiento de agua y las infraestructuras hídricas se han utilizado a menudo como instrumentos u objetivos militares, pero ningún Estado ha ido a la guerra a causa específicamente de los recursos hídricos desde que las ciudades-estado de Lagash y Umma se enfrentaron en la cuenca del Tigris y el Éufrates en el año 2500 antes de nuestra era. Por otro lado, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), entre los años 805 y 1984 de nuestra era se firmaron más de 3.600 tratados sobre aguas. Aunque la mayoría de ellos se refería a la navegación, con el tiempo un número cada vez mayor abordó la cuestión de la ordenación de los recursos hídricos, en particular el control de las inundaciones, los proyectos hidroeléctricos y el reparto de aguas en las cuencas internacionales. Desde 1820 se han firmado más de 680 tratados sobre aguas y otros acuerdos relacionados con las aguas, de los cuales más de la mitad se concertó en los últimos 50 años.

Los datos históricos demuestran que las controversias por aguas internacionales se resuelven, incluso entre enemigos y hasta cuando surgen conflictos por otras cuestiones. Algunos de los enemigos más acérrimos del mundo han negociado acuerdos sobre el agua o lo están haciendo, y las instituciones que han creado a menudo resultan ser resistentes, aun cuando las relaciones sean tirantes.

El Comité del Mekong, por ejemplo, establecido en 1957 por los Gobiernos de Camboya, Laos, Tailandia y Viet Nam como organismo intergubernamental, intercambió datos e información sobre el desarrollo de los recursos hídricos durante la Guerra de Viet Nam (1955−1975). Israel y Jordania mantuvieron conversaciones secretas sobre la gestión del río Jordán tras el fracaso de las negociaciones de Johnston celebradas de 1953 a 1955, aunque estuvieron en guerra desde el momento de la independencia de Israel en 1948 hasta que se firmó el tratado de paz de 1994. La Comisión del río Indo, creada en virtud del Tratado sobre las Aguas del Indo entre la India y el Pakistán en 1960, sobrevivió a dos grandes guerras indopaquistaníes en 1965 y 1971. Los 11 países ribereños de la cuenca del Nilo participan también actualmente en negociaciones gubernamentales de alto nivel para el desarrollo conjunto de la cuenca, pese a los continuos desacuerdos entre los Estados de la cuenca alta y la cuenca baja.

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Botswana comparte la cuenca del Okavango con Angola, Namibia y Zimbabwe. Las demandas de agua de Botswana para mantener el delta y su lucrativa industria de ecoturismo alimentan una controversia con Namibia, situada en la cuenca superior, que desea canalizar el agua que atraviesa la Franja de Caprivi para abastecer de agua potable a su capital.

En África Meridional se firmaron varios acuerdos sobre cuencas fluviales cuando la región estaba inmersa en una serie de guerras locales en los años 1970 y 1980, entre ellas la “guerra del pueblo” en Sudáfrica y las guerras civiles de Mozambique y Angola. Aunque las negociaciones resultaron complejas, los acuerdos fueron uno de los escasos momentos de cooperación pacífica entre muchos de los países. Una vez terminada la mayoría de las guerras y el período del apartheid, el agua resultó ser una de las bases de cooperación en la región. De hecho, el Protocolo de 1995 sobre cursos de agua compartidos fue el primero que se firmó en la Comunidad de África Meridional para el Desarrollo.

Excerpt from an article by Annika Kramer, Aaron T. Wolf, Alexander Carius and Geoffrey D. Dabelko, published in A World of Science, volume 11, number 1, January 2013

Número de países que comparten cuencas fluviales