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10.07.2013 - Education Sector

Los niños siguen luchando por ir a la escuela

©UNESCO/D. - Willetts, School children in Kakuma refugee camp, Kenya

El equipo encargado del Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo ha dado a conocer un documento de políticas sobre la educación en situaciones de conflicto, publicación que realiza conjuntamente con la organización Save the Children, para contribuir al “Día de Malala”, que se celebrará el 12 de julio en el marco de la iniciativa de las Naciones Unidas “La educación ante todo”. El número de niños sin escolarizar que hay en el mundo se ha reducido, de 60 millones en 2008 a 57 millones en 2011, pero el documento apunta a que ese progreso no se ha reflejado en los países donde prevalecen situaciones de conflicto.

El documento exhorta a que se tomen medidas inmediatas para proporcionar instrucción a los 28,5 millones de niños en edad de cursar la enseñanza primaria que se encuentran sin escolarizar en los países afectados por conflictos y que ahora equivalen a la mitad de todos los niños a los que se les niega el derecho a la educación.  El lento progreso realizado en la tarea de reducir el número de niños sin escolarizar no ha alcanzado a los que viven en países que padecen conflictos armados y que ahora representan el 50% de los menores sin escolarizar  en el mundo, cuando en 2008 sólo eran el 42% de ese grupo. Esta información se ha dado a conocer tras la publicación de un informe elaborado por el ACNUR en el que se afirma que a finales de 2012 había en el mundo 15,4 millones de refugiados –la cifra más alta desde 1994- y que los niños constituyen el 46% de esas personas en forzoso desarraigo.  Esos niños afrontan una ruptura en un momento clave de su proceso de aprendizaje y, privados de instrucción, corren el riesgo de sufrir una desventaja que les afectará durante toda la vida.

De los 28,5 millones de niños en edad de cursar estudios primarios que se encuentran sin escolarizar en países afectados por conflictos, 12,6 millones viven en el África subsahariana, 5,3 millones viven en Asia meridional y occidental y 4 millones viven en los Estados Árabes. La inmensa mayoría de ellos –el 95%- residen en países de ingresos bajos y medios. Las niñas, que constituyen más del 55% del total, son las más perjudicadas, ya que a menudo son víctimas de las violaciones y otras agresiones sexuales que suelen ocurrir durante los conflictos armados.

De los 69 millones de adolescentes en edad de cursar estudios secundarios que se hallaban sin escolarizar en 2011, unos 20 millones vivían en países afectados por conflictos y en ese grupo las muchachas eran 11 millones.

Tal como se explica detalladamente en el Informe de Seguimiento de la Educación Para Todos en el Mundo de 2011, titulado Una crisis encubierta: Conflictos armados y educación, numerosos países que padecen conflictos armados reciben escasa atención de los dispositivos de ayuda internacionales, ya que sus sistemas educativos no perciben ni asistencia al desarrollo a largo plazo, ni ayuda humanitaria a corto plazo.  La comunidad internacional ha venido pidiendo que el 4% de la ayuda humanitaria se destine a las tareas educativas. Sin embargo, el nuevo análisis presentado en el Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo muestra que la fracción de esa ayuda  que se dedica a la educación ha disminuido, pasando del 2% en 2009 al 1,4% en 2012. Esos fondos apenas cubren la cuarta parte de las necesidades, lo que deja un déficit de 221 millones de dólares, el más cuantioso que se registra en un sector de la ayuda humanitaria.  

Cuando en el año 2000 los gobiernos del mundo suscribieron el Marco de Acción de Dakar, declararon que los conflictos constituían el mayor obstáculo para escolarizar a todos los niños. Los firmantes reconocieron entonces que a los niños que vivían en países afectados por conflictos armados se les despojaba del derecho a la educación, no sólo porque las escuelas podían estar cerradas y carecer de docentes, sino también porque los niños estaban expuestos a innumerables atropellos. Estos hechos están corroborados por el banco de datos gráficos WIDE, que registra la desigualdad en materia de educación. Esta herramienta, creada por el equipo encargado del Informe, muestra hasta qué punto varía el acceso a la enseñanza, según un niño viva en una zona del país donde tiene lugar un conflicto armado o en otra donde no hay combates.  

Como indica la experiencia de Malala Yousafzai, una activista del derecho de las niñas a recibir educación que fue herida por disparos de los talibán mientras se dirigía a la escuela en Pakistán, si no se toman medidas más enérgicas, las aulas, los docentes y los alumnos seguirán siendo considerados objetivos bélicos legítimos. Para poner fin a estas agresiones, es preciso lograr un compromiso más firme en la lucha contra las violaciones de los derechos humanos, revisar las prioridades internacionales en materia de ayuda y fortalecer los derechos de las personas desplazadas.    

Con el fin de celebrar el 12 de julio su 16º cumpleaños, Malala pronunciará su primera declaración pública de alto nivel en la Sede de las Naciones Unidas, en la que hará un llamado en pro del derecho de todos los niños a recibir instrucción escolar. Como parte de la jornada, un grupo de dirigentes internacionales se reunirá, en apoyo a la iniciativa mundial del Secretario General de las Naciones Unidas “La educación ante todo”, a fin de intercambiar ideas y debatir acerca de las medidas necesarias para acelerar la consecución del objetivo de lograr que de aquí a 2015 todos los niños estén escolarizados y puedan cursar estudios.




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