24.06.2014 - UNESCO Office in San José

Sitios con esferas precolombinas en Costa Rica son Patrimonio Mundial

©UNESCO SJO/A. Zúñiga Esferas de piedra del Valle del Diquís, Zona Sur, Costa Rica

A estas zonas se les considera testimonios excepcionales de los complejos sistemas sociales, económicos y políticos imperantes en el periodo comprendido entre los años 500 y 1.500 de nuestra era.

En la mañana del 23 de junio, el Comité del Patrimonio Mundial inscribió un nuevo sitio centroamericano en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, durante su 38ª Sesión, llevada a cabo en la capital catarí. Con esta añadidura, la región de América Central suma un total de 17 localidades con valor universal excepcional. El evento comprendió también la inclusión de bienes de la Federación de Rusia, Vietnam, India, Filipinas, Dinamarca, entre otros.

El sitio centroamericano está ubicado al sur de Costa Rica y comprende cuatro sectores de vestigios arqueológicos, situados en el delta del río Diquís. Comprende túmulos, áreas pavimentadas, sepulturas y, en particular, una serie de esferas de piedra de 0,7 a 2,57 metros de diámetro cuya fabricación, utilización y significación siguen constituyendo en su mayor parte un misterio.

La admirable singularidad de esas esferas radica en la precisión de sus formas, así como en su número, tamaño y densidad, pero también en el hecho de que  se encuentren ubicadas en sus emplazamientos de origen. Al permanecer enterrados durante siglos bajo gruesas capas de sedimentos, estos vestigios lograron escapar del saqueo del que han sido víctimas la mayoría de los sitios arqueológicos costarricenses.

Pilar Álvarez-Laso, Directora de la Oficina de la UNESCO para Centroamérica y México explicó la importancia de este logro: “Estar en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO conlleva la gran responsabilidad de proteger y conservar estos valiosos testimonios culturales y son también la oportunidad de planear un uso sostenible de este patrimonio para el desarrollo de la zona sur de Costa Rica y del país en general”.

Con el fin de dar a conocer detalles sobre la declaratoria, se realizó una conferencia de prensa en la que participaron el Presidente de la República, Luis Guillermo Solís; la Ministra de Cultura, Elizabeth Fonseca; el Ministro de Turismo, Wilhelm Von Breyman; Pilar Álvarez-Laso, directora de UNESCO para Centroamérica; y Christian Kandler, director del Museo Nacional.

El presidente de la República expresó la trascendencia del Patrimonio para el país al ser un “... fundamento innegable de su memoria, un espejo a través del cual podemos mirar la grandeza de nuestro pasado, la inteligencia y valía de quienes nos precedieron e hicieron posible el lugar que ocupamos en esta tierra. Celebro con profunda alegría y orgullo, este reconocimiento a nuestra culturas precolombinas, que nos dejaron el legado de su grandeza”.

Por su parte, la Ministra de Cultura, Elizabeth Fonseca, recalcó la importancia de este hito en la historia de Costa Rica, haciendo un llamado de atención a la responsabilidad que conlleva este reconocimiento “para continuar investigando, de generar en la zona una identificación y preservación de ese patrimonio”.

La inscripción dentro de la Lista del Patrimonio Mundial va de la mano de una serie de retos tanto en la conservación de los sitios, como en el desarrollo local, la gestión comunitaria y el turismo. Se trata de un compromiso que deben adoptar las distintas instancias involucradas en la salvaguarda este patrimonio, mediante una participación activa en los procesos correspondientes. El director del Museo Nacional, Christian Kandler señaló que “… el país asumió ante la humanidad el compromiso de garantizar la conservación de los sitios y las esferas en óptimas condiciones; por lo se deben iniciar las acciones propuestas por los especialistas lo antes posible, pues hay algunas esferas que no están en buenas condiciones”.

Wilhelm von Beymann, Ministro de Turismo, asegura que la zona sur del país se verá beneficiada y se posicionará como región turística, por lo que es importante “…impulsar este destino, destacando los componentes culturales y naturales tan característicos de este lugar, para reforzar su competitividad dentro del mercado nacional y a su vez ser un canal generador de economía para los habitantes de esta región”.

Una buena gestión del turismo cultural puede contribuir a las economías locales y reforzar la conciencia y la educación acerca de la importancia de los sitios patrimoniales. Para que esto suceda, el turismo patrimonial debe ser auténtico y su objetivo debe ser el de servir de base a una buena comprensión de la diversidad cultural y contribuir al desarrollo local social y económico.




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