“La evaluación no es un fin en sí misma, sino una herramienta que debe nutrir el trabajo pedagógico”

Entrevista a Carlos Henríquez, secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación de Chile.

¿Cómo se organiza la evaluación educativa en Chile y cuáles son sus enfoques y objetivos?

En Chile tenemos un Sistema Nacional de Evaluación con un aporte al país de más de dos décadas, que incorpora evaluaciones sumativas censales, y estudios con base en pruebas internacionales.

Tenemos pruebas que miden los aprendizajes, denominadas Simce, donde estamos en un proceso de definición de un número menor de evaluaciones, redefiniendo y explicitando sus propósitos (para qué evaluamos), generando un marco conceptual que guíe los procesos evaluativos, tanto aquellos formativos como sumativos, desde una perspectiva de evaluación integral (comprensión holística de las evaluaciones del sistema educativo) y su aporte a la mejora.

Lo anterior requiere un cambio relevante de énfasis respecto a la evaluación, entendida principalmente como un instrumento para la rendición de cuentas y responsabilización de los establecimientos, equilibrando y transitando hacia modelos de mayor profesionalización con confianza y cooperación en los actores e institucionalidad de sistema escolar.

En este sentido, el objetivo se relaciona con nuestra capacidad de utilizar las evaluaciones como una herramienta que provea información útil y orientaciones para el trabajo pedagógico e institucional en los establecimientos con un foco en el aprendizaje de todas y todos los estudiantes en la sala de clases, pertinente para avanzar y aportar en los desafíos de calidad y equidad en nuestro país del siglo XXI.

También hemos avanzado en evaluar Otros Indicadores de la Calidad Educativa (OIC) que son un conjunto de índices que entregan información relacionada con el desarrollo personal y social de los estudiantes de un establecimiento, en forma complementaria a los resultados de las pruebas de aprendizaje y al logro de los Estándares de Aprendizaje. La medición de los Otros Indicadores de Calidad tiene por objeto ampliar la mirada de la calidad educativa al incluir aspectos que van más allá del dominio de conocimiento académico, con el fin de tener mayor información del proceso integral y dar una señal sobre la importancia de implementar acciones sistemáticas para desarrollar aspectos no académicos que son fundamentales para la información integral de los estudiantes.

Como país, también participamos en importantes estudios internacionales como PISA, ICILS, ICCS, PIRLS, TIMSS y el TERCE, técnicamente respaldados por consorcios internacionales expertos, de gran experiencia en evaluación. Los estudios internacionales son muestrales y tienen la ventaja de permitirnos mirar nuestros desempeños en relación a los de otros países, tanto de la región como de otros continentes, además de aportar información valiosa en otras áreas relevantes del desarrollo de nuestros estudiantes, para poder saber dónde estamos y orientar la mejora de todo el sistema educativo y de los establecimientos, tales como TICs, educación cívica, etc.

Desde la Agencia de Calidad de la Educación estamos convencidos de que la evaluación no es un fin en sí misma, sino una herramienta que, además de dar señales al sistema educativo como un todo, debe nutrir el trabajo pedagógico al interior de los establecimientos y de la sala de clases, entregando información del estado de los aprendizajes de los estudiantes y de mejora de todo el sistema educativo de nuestro país.

Existe un desafío para la Agencia de Calidad, pero también para todos los actores del sistema educativo, en el sentido de aportar herramientas para que los resultados de aprendizaje reportados por las pruebas de aprendizaje y otros instrumentos, sean un aporte al trabajo de los profesores.

Este año, además, estamos avanzando en generar pruebas formativas que refuercen el trabajo de los docentes al interior de las salas de clases.

¿Cuáles políticas públicas de su país considera destacables en términos educativos?

Chile ha realizado esfuerzos constantes y sistemáticos por mejorar la calidad de la educación en las últimas dos décadas. No es una sola acción, sino un conjunto que nos ha ayudado a implementar mejoras. Por ejemplo, medidas como 12 años de educación escolar obligatoria, la implementación de la Jornada Escolar Completa, la Evaluación Docente y las mejoras en las condiciones laborales de los profesores, mejoras en infraestructura, la Subvención Escolar Preferencial, entre otros, han sido sin duda un importante impulso a la educación chilena.

Actualmente, medidas enmarcadas dentro de un plan ambicioso de Reforma Escolar tienen el propósito de mejorar las condiciones estructurales de nuestro sistema educativo en aspectos tales como la alta segregación socioeconómica de los estudiantes, la carrera docente y la educación pública, con el fin de garantizar el derecho a la educación a toda niña y niño en nuestro país.

¿Cómo cree que el LLECE puede contribuir al desarrollo de la evaluación educativa en Chile?

Chile tiene una trayectoria en evaluación y, actualmente, participa en diversos estudios internacionales de evaluación de aprendizajes y uno de ellos es el TERCE.

El modelo de trabajo colaborativo impulsado por el LLECE es un trabajo más demandante, en la medida que cada país está invitado a tener un rol muy activo tanto en el diseño del estudio como en las diversas decisiones de gestión que requiere un proyecto de esta envergadura. Este desafío nos obliga a crecer, a mantenernos vigentes en cuanto a conocimientos sobre evaluación educativa.

Al final del proceso, el trabajo con el LLECE nos permite tener unos resultados valiosos en cuanto a evidencia, pero también a crear vínculos de colaboración entre los sistemas de evaluación de distintos países de América Latina y el Caribe, con el fin de aprender del otro y utilizar la evaluación para el desafío permanente de mayor equidad y calidad.

Según usted ¿cuáles son los principales aportes que los resultados del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE) pueden hacer a la política educativa de Chile?

En educación los cambios no son repentinos y sabemos que impulsarlos no es algo sencillo. Contar con evidencia comparada y resultados de tendencia nos permite visualizar nuestros logros y factores críticos para avanzar e identificar nuestras debilidades. Lo primero es algo muy importante, ya que nos invita a seguir trabajando con motivación. La comparación SERCE-TERCE mostró para Chile importantes avances, particularmente en Matemática. Eso nos lleva a preguntarnos qué hemos hecho bien de modo que esos logros se mantengan.

Con los resultados que se entreguen desde julio, podremos identificar características de los estudiantes, profesores, del entorno familiar y de los centros educativos, que son fundamentales para entender en qué contextos se desarrollan los aprendizajes, cómo nuestros estudiantes y docentes enfrentan y perciben realidades cotidianas en sus establecimientos y elementos claves para poder avanzar en los próximos años. Esta caracterización es muy valiosa para entender por dónde deben ir los cambios, cómo podemos seguir mejorando desde una perspectiva de política pública, cómo podemos perfilar distintas trayectorias de mejoramiento para distintas realidades y avanzar en el desafío que tenemos como país y continente de mayor calidad y equidad para que los niñas, niños y jóvenes cumplan sus sueños y aporten a un mejor país y continente latinoamericano.

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