Los niveles de desempeño en un proceso de evaluación

Por Marisa Díaz, subsecretaria de Planeamiento Educativo del Ministerio de Educación de Argentina

La evaluación educativa es una tarea de gran valor político. Visibiliza las responsabilidades y acciones de quienes la protagonizan. Opera revisando los modos en que esas acciones y responsabilidades se llevan a cabo con la intención de mejorarlas, instalar otras o interrumpirlas, si fuera necesario.

Esta definición supone un posicionamiento que implica una combinación de enfoques, metodologías e instrumentos evaluativos que no se agotan en la producción de información diagnóstica o descriptiva de la realidad de un sistema educativo.

Así, las políticas de evaluación estatal están ligadas estrechamente a las políticas de enseñanza y orientadas a la toma de decisiones pedagógicas, sobre una base informada, que valora particularmente la distancia que existe entre el logro propuesto y la situación de la que se parte.

En tal sentido, Argentina lleva más de dos décadas de trabajo con el Operativo Nacional de Evaluación (ONE), un dispositivo que posibilita decisiones a nivel del diseño de políticas educativas, por tratarse de una valiosa fuente de información para la mejora de la gestión institucional, las prácticas de enseñanza y los aprendizajes de los alumnos.

El ONE aplica pruebas estandarizadas muestrales y censales en determinados años de la educación obligatoria argentina. Sus resultados se informan a través de la definición de niveles de desempeño, que dan cuenta de las trayectorias escolares de los alumnos evaluados, agrupándolos en tres niveles posibles —bajo, medio y alto—, según los conocimientos y capacidades cognitivas específicas que poseen y saben emplear en las cuatro áreas básicas del currículum: Lengua, Matemática, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales.

Desde esta perspectiva, los niveles de desempeño permiten reconocer el dinamismo de los aprendizajes escolares que son inclusivos, porque cada nivel reconoce los saberes adquiridos por los estudiantes y al mismo tiempo definen umbrales óptimos de logros esperados: los saberes que tiene un estudiante ubicado en el nivel bajo también los posee un estudiante que se encuentra en el nivel medio y, de igual modo, los estudiantes que se ubican en el nivel alto disponen de los saberes propios de ese nivel como así también los específicos de los niveles bajo y medio.

La consideración conjunta de los estudiantes que lograron un desempeño alto y/o medio informa respecto de aquellos que han cumplido satisfactoriamente las expectativas académicas planteadas en los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAP), concertados federalmente, los que son de aplicación efectiva en todas las jurisdicciones del país.

A continuación, se presenta una descripción general de la progresión de los dominios que logran los estudiantes en los desempeños evaluados y esperables en los niveles alto, medio y bajo.

Para el caso argentino, la coincidencia de enfoques entre el ONE y el TERCE en la metodología de comunicación por niveles de desempeño fortalece la construcción de información pedagógica relevante, brindando la posibilidad de enriquecer una mirada convergente —nacional/regional— sobre la enseñanza y los aprendizajes, y el modo en que las políticas de evaluación pueden incidir en los procesos de mejora de mediano plazo en las aulas de los países de la región.

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