13.11.2013 - UNESCO Office in Santiago

Hernando Muñoz, consultor de la UNESCO sobre bullying homofóbico: La escuela como espacio de vida y para la vida, no para el bullying

Foto: Ministerio de Educación, Costa Rica

A fines de octubre, Costa Rica fue sede del primer "Foro Internacional para la Afectividad y Sexualidad Integral", evento organizado por el Ministerio de Educación Pública (MEP) de dicho país y que contó con el apoyo de OREALC/UNESCO Santiago. La cita buscó fortalecer los programas de afectividad y sexualidad en las escuelas costarricenses y convocó a especialistas de Argentina, Colombia y México para compartir con estudiantes, profesores, orientadores y directores de centros educativos.

Uno de estos invitados fue Hernando Muñoz, profesor de la Universidad de Antioquia, licenciado en administración educativa, profesional en trabajo social, especialista en familia, en investigación social, magister en cooperación y desarrollo y candidato a doctor en género. Muñoz es miembro de la Junta Directiva de Colombia Diversa y activista en temas de género, especialmente sobre masculinidades.

¿Qué indicadores son reveladores de bullying homofóbico en las escuelas? ¿A qué señales deberíamos estar atentos? 

La concepción de homogeneidad que nuestra cultura establece, es decir no le da valor a las diferencias, más bien ¡se tratan de eliminar toda costa! Existe una idea de que todos y todas debemos ser iguales con base en la "normalidad", la norma que dice que se debe ser blanco, de clase media o más, heterosexual, prepararse para formar una familia de papá, mamá e hijos, etc.

Cada vez más se escucha a través de los medios de comunicación que un niño golpeó a otro por ser negro, por parecer gay, a una niña por ser delgada o gorda, acoso sistemático que no aguanta que el otro u otra pueda ser diferente. Debemos estar atentos en la escuela a cómo enseñamos valores, principios, a cómo transmitimos las diferencias. La educación desde muy temprano debe cambiar, hacia una educación plural, que enfatice la formación ciudadana y, sobre todo, que se formen seres felices. Se debe prestar atención a la muestras de violencia que se puedan dar en el aula, a la forma cómo se tratan y valoran los y las estudiantes, los chistes que se hacen. etc.

En su presentación planteó la necesidad de “sensibilizar en el abordaje de temas de discriminación y exclusión en espacios educativos. ¿Estamos todavía en la etapa de romper el silencio?

Sí, totalmente. No se forma a los y las docentes para enfrentar este tipo de situaciones y, más aún, como es el caso del bullying por homofobia, muchos docentes estarían de acuerdo con que se ejerza bullying por esta razón porque lo que predomina es lo "normal". Con urgencia hay que formar a los y las docentes y a la comunidad educativa, proveerles de materiales didácticos atractivos y de buena calidad. Es una lucha que apenas comienza, hay que romper el silencio cada día, pues cada día hay matoneo en las aulas del mundo. Hay que ganarse a los docentes para que se atrevan a abordar y actuar sobre cualquier forma de bullying. La escuela es un espacio de vida y para la vida. ¡No queremos ni un suicidio más!

Una de las estrategias para enfrentar este problema es cambiar el abordaje tradicional de la sexualidad (matrimonio, procreación, pareja, etc.) y redefinirlo en función de entender al cuerpo como un espacio de elección y construcción ¿qué implica esto?

Implica una transformación de imaginarios que va a llevar mucho tiempo, pero creo que es urgente necesario y posible. Se debe entender que hoy los niños, niñas y adolescentes oyen sobre sexualidad desde muy temprana edad, entonces hay que hablar en la escuela, hay que tratar el tema y hacerlo bien, con claridad, con altura, con respeto. Hay que cambiar el enfoque de que sexualidad es igual a salud sexual y reproductiva o enseñar sobre las enfermedades de transmisión sexual o el condón. ¡La sexualidad es todo! Y hay que hacerlo desde la perspectiva de derechos.

¿Qué recomendaciones daría en busca de la erradicación o la prevención de la homofobia?

No es fácil, no puedo dar fórmulas, pero cada persona, especialmente los y las docentes, deben trabajar sus propios miedos y prejuicios al respecto. Entender que hablar positivamente y con la verdad sobre la homosexualidad, sobre las personas LGTB no es inducir a nada o cambiar nada. Su labor es formar seres humanos felices sin importar su color de piel, grupo étnico, sexo, orientación sexual o identidad de género. La escuela debe tener un discurso unívoco, es decir, por encima de las creencias personales, donde se respeta a cada persona que la habita. Creo que los gobiernos deben hacer un esfuerzo en capacitación e investigación para proveer materiales pedagógicos para ayudar a los y las docentes a abordar este tema.

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