28.02.2006 - SHS Newsletter 11

Entrevista con Zola Skweyiya: 'A los políticos no les gusta que se les diga lo que tienen que hacer, el reto es encontrar formas de conseguir la participación activa de los investigadores.'

Newsletter SHS 11

Zola Skweyiya, Ministro de Desarrollo Social de la República de Sudáfrica, es el nuevo Presidente del Consejo Intergubernamental del Programa “Gestión de las Transformaciones Sociales” (MOST) de la UNESCO, en cuyo marco se organizará el Foro Internacional sobre el Nexo entre Ciencias Sociales y Políticas (IFSP), que tendrá lugar en Argentina y Uruguay en febrero de 2006.

Usted acaba de ser elegido Presidente del Consejo Intergubernamental del Programa MOST, ¿qué significa para usted esta elección?

La oportunidad de consagrarme aún más, en tanto que sudafricano y africano, a situar en primera línea los problemas de los más pobres entre los pobres. Todos deberían comprender, en efecto, que los problemas que afrontamos corresponden en gran medida a una situación que el resto del mundo -inclusive Europa y Norteamérica- vivió hace 200 años... Algunos problemas se asemejan a los que enfrentan ciertos países de América del Sur, del Caribe y de Asia. En África, todos estos problemas se encuentran hoy en el orden del día.

Ya antes de esta elección usted había desempeñado un papel activo en el comité de dirección del Foro Internacional sobre el Nexo entre Ciencias Sociales y Políticas, ¿qué le condujo a participar en esta iniciativa?

Me dediqué a la organización de ese foro debido, antes que nada, a mi experiencia como sudafricano en cuestiones de desarrollo y, en particular, en el problema de la pobreza, que es un ámbito de trabajo esencial de mi Gobierno, pero también debido a mis experiencias en el Movimiento de Liberación (NdR.: el ANC), que hasta 1994 fue un movimiento activista. Cuando llegamos al poder se planteó la cuestión del tipo de Estado que queríamos. No deseábamos reproducir el modelo de los antiguos colonizadores pero, en tanto que movimiento de liberación, no disponíamos de los recursos necesarios para crear un Estado. Tuvimos que recurrir a la ayuda de la comunidad internacional y de todos los profesores universitarios con los que se había impugnado el orden establecido en Sudáfrica. Esta colaboración nos condujo a la Constitución de que disponemos actualmente, la cual, pienso, refleja bastante bien las aspiraciones del pueblo. Sin embargo, he constatado que los lazos entre las redes de los responsables de las decisiones políticas, los investigadores y la sociedad civil, que supimos tender durante los años ochenta y que existían aún en 1994, se han aflojado en la actualidad. En ciertos casos han llegado a desaparecer. Cuando el Movimiento de Liberación llegó al poder se apoyó mucho en los investigadores, que habían contribuido a elaborar las nuevas políticas, para ponerlas en práctica. Y así el Estado los fue absorbiendo, lo que hoy en día se ha convertido en un inconveniente: a corto plazo no dispondremos de los investigadores necesarios en las universidades y la sociedad civil para responder a las necesidades de un Estado progresista.

¿Qué interés presenta el Foro Internacional sobre el Nexo entre Ciencias Sociales y Políticas para los africanos responsables de la toma de decisiones?

Este Foro permitirá generar conocimientos y podrá concientizarnos de la necesidad de que todos nosotros cooperemos y aprendamos las mejores prácticas. El Estado sudafricano, que sólo cuenta 11 años, no tiene por qué descubrir la pólvora. Desde 1957 –fecha en que la primera de las antiguas colonias, Ghana, obtuvo la independencia- son muchos los países que han tenido que afrontar los mismos problemas que experimenta Sudáfrica hoy en día. Deberíamos aprender de sus experiencias y sus prácticas, cuidando de no repetir sus yerros. Por ejemplo, las cuestiones de igualdad entre hombres y mujeres, a las que nos enfrentamos hoy en día en Sudáfrica, no son nuevas. Países como Mozambique, Zambia y Tanzania han vivido los mismos problemas. Muchas problemáticas tienen un alcance mundial y hemos de aprender los unos de los otros. Paralelamente, deberíamos servirnos de las investigaciones en curso para fortalecer nuestras capacidades. Este Foro permitirá a las diferentes categorías de participantes crear sus propias redes de personas que estén dedicadas a los mismos asuntos.

En tanto que personaje político, ¿cómo explica la falta de interacción entre los responsables de la toma de decisiones políticas y la comunidad universitaria?

Pues creo que a veces a los políticos no les gusta que se les diga lo que tienen que hacer. Los investigadores son a menudo críticos. Aunque, a fin de cuentas, en África todos compartimos la preocupación que nos inspira la pobreza. El reto, para un político, es encontrar formas de conseguir la participación activa de los investigadores. Hemos de estar seguros de comprender bien lo que dicen y buscar el modo de poner en práctica sus ideas. Es algo importante porque la forma en que utilizamos nuestros recursos no siempre es la mejor. Por ejemplo, en Sudáfrica queríamos distribuir paquetes de víveres entre los pobres. Sin embargo, nuestra forma de proceder terminó creando más problemas de los que solucionó, ya que la distribución se confió a empresas privadas que, ajenas a las comunidades interesadas, no sabían quiénes eran los pobres. Los alimentos no se distribuyeron a las personas que los necesitaban. Algunas de ellas consiguieron incluso hacerse con víveres y venderlos a los pobres en sus almacenes. Gracias a los investigadores, que fueron muy críticos y se expresaron en los medios de comunicación, descubrimos el problema. Los críticos afirmaron -con razón- que, en mi calidad de responsable en la toma de decisiones políticas, habría debido advertir el problema. Hay que estar dispuesto a aceptar la crítica, pero también tenemos que admitir los problemas resultantes de las tensiones entre investigadores y quienes toman las decisiones. Por ejemplo, en Sudáfrica, todavía no hemos logrado llegar a todos los huérfanos que perdieron a sus padres a causa del Sida y otros factores. Las características de este problema y las soluciones que se pudieran encontrar siguen siendo fuente de tensiones entre las asociaciones y el gobierno.

Uno de los temas que se tratarán en el IFSP es la cuestión de las políticas urbanas. ¿Es un asunto importante para Sudáfrica?

Las políticas urbanas están en el meollo de casi todos los programas de gobierno. Como Usted sabe, en Sudáfrica, la población migra de las zonas rurales hacia la ciudad en busca de servicios inexistentes en el campo. El Gobierno intenta mejorar las infraestructuras en las zonas rurales, a pesar de lo cual la gente sigue llegando a la ciudad y debemos asumir el desafío de proporcionarles viviendas, escuelas, agua, instalaciones sanitarias, electricidad, etc. Debemos afrontar también las repercusiones sociales de la urbanización, como la criminalidad, el consumo de drogas, los abusos de los que son víctimas mujeres y niños, o la propagación del VIH/Sida.

Uno de los grandes retos de Sudáfrica es eliminar las desigualdades del sistema del apartheid. ¿En qué etapa de este proceso se encuentra su país?

Hemos realizado grandes progresos con respecto a la situación que heredamos. Hemos conseguido establecer un estado democrático y responder a ciertas aspiraciones del pueblo, sobre todo en lo que toca a la educación, la salud, la seguridad social y, en cierta medida, la vivienda. Pero las expectativas son legítimamente muy altas y nos quedan muchos retos que encarar, como el acceso de todos los niños a una educación gratuita o el acceso de todos al agua y la electricidad. Uno de los problemas es la falta de “competencias”: el dinero no resuelve todo. Sigue siendo difícil atender a todo el mundo y hacer que reciban la ayuda del Gobierno las personas necesitadas, en el momento oportuno y en condiciones dignas.

Entrevista realizada por Jeanette Blom

Nacido en 1942, Zola S. Skweyiya ingresó al Congreso Nacional Africano (ANC) a los 14 años de edad, el año en que detuvieron y procesaron por traición a Nelson Mandela (1956). Se doctoró en derecho por la Universidad de Leipzig en 1978, estableció una oficina del ANC en Addis Abeba (Etiopía) y representó al ANC ante la Organización de la Unidad Africana de 1982 a 1985 y ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1984 a 1993. A su regreso del exilio en 1990, presidió el Comité para la Constitución del ANC y participó en las comisiones de negociación del ANC sobre esta cuestión. Ha presidido la Comisión de Desarrollo Social de las Naciones Unidas. Fue Ministro de la Función Pública de 1994 a 1999 y desde 1999 lo es de Desarrollo Social.




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