23.12.2009 -

La Directora General condena el asesinato del reportero radiofónico brasileño José Givonaldo Vieira

La Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, condenó hoy el asesinato de José Givonaldo Vieira, que murió a balazos el 14 de diciembre en la localidad de Bezerros (Estado de Pernambuco, Brasil).

“Condeno el asesinato de José Givonaldo Vieira”, declaró la Directora General. “Los atentados contra los medios de información y los profesionales de la prensa representan un grave e inaceptable amenaza contra la democracia, uno de cuyos pilares es el derecho humano fundamental a la libertad de expresión. Toda opción democrática de la sociedad depende de que se mantenga un debate público abierto, alimentado por encuestas y análisis de una prensa libre que contribuyan a reforzar el buen gobierno. Por eso es esencial que los autores de este crimen sean llevados ante la justicia y procesados”.

José Givonaldo Vieira, que presentaba un programa sobre temas sociales en la emisora de radio de su propiedad Bezerros FM, fue asesinado a disparos por un individuo no identificado cuando se encontraba a bordo de su vehículo. Según los medios informativos locales, las circunstancias de su muerte inducen a pensar en un asesinato por contrato. Givonaldo Vieira era también propietario del periódico local Folha do Agreste y de una empresa de producciones musicales.

Según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), los periodistas radiofónicos y los reporteros independientes son los profesionales que más frecuentemente son víctimas de asesinatos en las regiones apartadas del Nordeste brasileño. En 2009, el CPJ incluyó por primera vez a Brasil en la lista de países donde se perpetran periódicamente crímenes contra periodistas que permanecen impunes.

La UNESCO es el único organismo de las Naciones Unidas que tiene el mandato de defender la libertad de expresión y la libertad de prensa. El Artículo I de su Constitución declara que la Organización se propone “asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades fundamentales que sin distinción de raza, sexo, idioma o religión, la Carta de Naciones Unidas reconoce a todos los pueblos del mundo”. Para lograrlo, la Organización debe fomentar “el conocimiento y la comprensión mutuos de las naciones prestando su concurso a los órganos de información para las masas” y recomendar “los acuerdos internacionales que estime convenientes para facilitar la libre circulación de las ideas por medio de la palabra y de la imagen…”




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