29.11.2010 - ODG

Kioto: El patrimonio material e inmaterial en armonía con la naturaleza

© UNESCO/Cynthia Guttman - La Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, intercambia impresiones con un grupo de estudiantes del Instituto de Tecnología de Kioto, el 27 de noviembre de 2010, durante su primera visita oficial al Japón

“No hay contradicción alguna entre ser una sociedad dotada de tecnología de punta y, al mismo tiempo, preservar su patrimonio y otras tradiciones culturales profundamente arraigadas”, declaró la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, en un encuentro con alumnos del Instituto de Tecnología de Kioto, el 27 de noviembre de 2010, último día de su visita oficial al Japón. “Es importante que los jóvenes se sientan orgullosos de su patrimonio inmaterial. La preservación de nuestra diversidad cultural, de nuestro patrimonio material e inmaterial, ayuda a que las personas sientan más confianza en el contexto de la mundialización”.

El Instituto de Tecnología de Kioto lleva a cabo un proyecto para preservar y revitalizar el patrimonio cultural del Japón. Ornamentos artesanales de metal y de oro, rollos decorativos y objetos de cerámica fabricados por los estudiantes figuraban entre las piezas que se exponen en una residencia tradicional.

Reina la armonía entre la naturaleza y el patrimonio en Kioto, que durante más de 1.000 años fue la capital imperial del Japón. Los monumentos históricos del casco antiguo, que comprenden 17 bienes, se inscribieron en la Lista del Patrimonio Mundial en 1994. En compañía del alcalde de Kioto, la Directora General visitó el templo de Nanzen-ji, uno de los más célebres centros de la corriente budista Rinzai Zen en el Japón, que se alza en medio de las ramas otoñales de los arces rojos. Luego la Sra. Bokova visitó el castillo de Nijo, residencia oficial del primer Shogún de la dinastía Tokugawa en el siglo XVII y que es uno de los mejores ejemplos de principios del periodo Edo en el Japón, decorado con murales de oro batido y famoso por sus “suelos de ruiseñor”, que crujen para proteger a los residentes de cualquier intruso.

La belleza del paisaje quedó reflejada en los kimonos de Kunihiko Moriguchi y de su difunto padre, Kako, ambos considerados “tesoros nacionales vivos” del Japón. El Sr. Moriguchi recibió a la Directora General en su vivienda tradicional y le explicó la índole sutil del arte japonés de estampado sobre seda, denominado Yuzen, cuyo origen se remonta al siglo XVII. Del trazado de los intrincados dibujos a la aplicación del almidón, la pintura, el vapor y el tinte del tejido, esta compleja modalidad artística requiere la participación de un maestro y varios ayudantes. Con el paso de los siglos, los dibujos fueron evolucionando hacia formas más abstractas, al tiempo que se conservaban las técnicas tradicionales. “Es un ejemplo maravilloso de preservación del patrimonio, expresión de la modernidad y transmisión a las nuevas generaciones”, afirmó la Directora General.

En 2012, el Japón será el anfitrión de los actos de celebración del 40º aniversario de la Convención del Patrimonio Mundial.




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