El lenguaje de la nieve

© Naciones Unidas/O Monsen
Un muchacho con un reno en Laponia

Las comunidades locales han elaborado sistemas de conocimientos complejos, adaptados a su entorno natural. La lengua sami es un buen ejemplo de la relación íntima que existe entre medio ambiente y lenguaje. En su hábitat, situado dentro del Círculo Polar Ártico, los pastores de renos sami han elaborado una terminología refinada para describir el contexto físico singular y cambiante en el que viven, y ese lenguaje revela aspectos interconectados de la repercusión del cambio climático. 

Los sami practican el pastoreo de renos en los territorios de Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. En uno de los centros de esa actividad, en Guovdageaidnu (Kautokeino), en el norte de Noruega, concurren 1700 personas y 93.500 renos. Allí el suelo permanece cubierto de nieve siete meses al año y la supervivencia de los renos depende de la capacidad de llegar al liquen a través de la nieve. A causa de las condiciones meteorológicas del Ártico, que son muy variables, los sami deben tomar decisiones estratégicas a fin de asegurar el bienestar de sus rebaños. Por eso han elaborado conceptos que resumen sus conocimientos de las relaciones entre todos los elementos en un momento dado, tales como la interacción entre la vegetación, la nieve, el hielo y el viento. La terminología sami, prolija y precisa en lo tocante a las condiciones de la nieve y los tipos de renos, es una expresión de la relación existente entre las condiciones de la región ártica y su modo de vida. La ciencia y la tecnología estudian y catalogan la vegetación, pero la ciencia de los pastos invernales que los sami practican tiene en cuenta muchas otras dimensiones, a fin de facilitar la adaptación a los cambios constantes.

© Marie Roué
En invierno, los renos hozan la nieve en busca de líquenes, que constituyen su alimento principal. Los cambios de tiempo crean una dura capa de hielo sobre el liquen, lo que impiden que los renos puedan alimentarse.

La terminología relativa a la nieve comprende descripciones prolijas de los tipos de nieve, su densidad, profundidad y capas, así como de los vientos, las temperaturas y los procesos físicos que ocurren en el suelo y los árboles. La palabra que describe un suelo cubierto de “nieve-nieve” es muohta y para nombrar “una fina capa de nieve” se emplea el término geardni. El significado de cada concepto incluye la comprensión de las condiciones físicas de las diversas capas de nieve y la manera en que éstas se relacionan con las variaciones meteorológicas y de temperatura. Por ejemplo, guoldu significa “una nube de nieve que se levanta del suelo con poco viento, cuando hay una helada intensa”. La lista de palabras relacionadas con la nieve es muy larga y hay muchos términos que sirven para describirla según las necesidades de desplazamiento y pastoreo.

El estudio de la nieve y el hielo es una ciencia que evoluciona rápidamente. El uso de la lengua sami para las labores científicas ofrece una perspectiva más cabal del medio ambiente y aporta elementos a otras fuentes de conocimiento, en particular en estos tiempos de cambios drásticos en el Ártico. Se ha demostrado que la terminología en lengua sami es más holística y se integra mejor en la ecología local que los términos usados internacionalmente en relación con la nieve. Los matices del lenguaje se emplean tanto para referirse a los cambios más notorios como a los más sutiles, y su terminología proporciona también instrumentos para estrategias de adaptación al cambio climático que podrían ser sumamente útiles a la comunidad internacional.. 

Delegación permanente de Noruega ante la ONU
Miembros del Parlamento Sami de Noruega participan en la última reunión del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas (UNPFII) que se celebró en Nueva York.

En los últimos años, la investigación conjunta que ha congregado a pueblos indígenas y expertos en ciencias naturales y sociales ha realizado contribuciones notables a la observación del cambio climático y la adaptación a sus efectos. La UNESCO lleva a cabo actualmente el proyecto :Bridging Indigenous and Scientific Knowledge about global change in the Arctic (BRISK) [Conectar los conocimientos de los indígenas y los científicos acerca del cambio climático en el Ártico], en el que participan el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, la Universidad de Versalles y el Museo Francés de Historia Natural. Al reunir a los científicos que estudian el Ártico con las personas que poseen los conocimientos indígenas en esa región, la UNESCO no sólo contribuye a facilitar evaluaciones innovadoras del medio ambiente sino también a elaborar metodologías interdisciplinarias y transversales de punta y herramientas para establecer sinergias entre los conocimientos indígenas y científicos acerca de los cambios climáticos y mundiales en el Ártico, mediante la creación de nexos entre la ciencia, la política y la sociedad.

La UNESCO ha coordinado numerosas iniciativas similares en el pasado, entre otras la Enciclopedia medioambiental plurilingüe del atolón de Marovo y su versión en línea (estilo Wikipedia) en las Islas Salomón. Asimismo, la UNESCO ha colaborado estrechamente con la etnia mayangna de Nicaragua, a fin de compilar los conocimientos derivados de la singular relación ecológica, social y cultural que mantiene con su medio ambiente.

CC Wikipidia/ Ernmuhl.
Un hombre de la etnia sami en Nordkapp

La riqueza del lenguaje sami es un ejemplo de que los pueblos indígenas y las comunidades locales han elaborado sistemas de conocimientos complejos y llenos de matices en relación con el mundo natural, que están implícitos en el idioma que hablan y estrechamente vinculado al mismo. Los conocimientos y la experiencia que han acumulado al vivir en la frontera del cambio climático son fundamentales para comprender la futura repercusión de este fenómeno sobre el medio ambiente. Para que estos sistemas de conocimientos sigan creciendo y desarrollándose como entes vivos, es preciso que reciban ayuda para que lo hagan en su idioma original, que es su lengua materna.

La lengua influye en la estructura del conocimiento y en la manera en que éste se comparte en cada comunidad. Ahora que nos disponemos a celebrar el Día Internacional de la Lengua Materna, el 21 de febrero, bajo el lema «Las lenguas locales para la ciudadanía mundial: la ciencia en primer plano», deberíamos recordar que el intercambio de conocimientos debe realizarse con sentido recíproco. Si la ciencia se transmite únicamente en unos pocos idiomas, muchas personas se verán marginadas de la participación cabal en el empeño científico. La enseñanza y el ejercicio de la ciencia en lengua local y el reconocimiento de que la ciencia implícita en los conocimientos y los idiomas indígenas constituyen medidas importantes que obran en el sentido de la integración y, por lo tanto, de la ciudadanía mundial.

Fuentes: (en Inglés) 

  • Weathering Uncertainty
    Traditional knowledge for climate change assessment and adaptation
    UNESCO and UNU, 2012
  • Eira, I.M.G.; Jaedicke, C.; Magga, O. H.; Maynard, N. G.; Vikhamar-Schuler, D.; and Mathiesen, S. D. 2013. Traditional Sámi snow terminology and physical snow classification—Two ways of knowing. Cold Regions Science and Technology 85: 117–130.
  • Magga, O.H., 2006. Diversity in Saami terminology for reindeer and snow. International Social Science Journal 58 (187), 25–34.
  • Roturier, S. and Roué, M. 2009. Of forest, snow and lichen: Sami reindeer herders’ knowledge of winter pastures in northern Sweden. Forest Ecology and Management, 258(9): 1960–67.
  • Roué, M. In prep. ‘Normal’ catastrophes or a harbinger of climate change? Reindeer-herding Sami coping with disastrous winters in northern Sweden, Indigenous Knowledge and Changing Environments. Paris, UNESCO Publishing.
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