Los océanos y el clima

El planeta no puede ser sostenible si la salud de los océanos no es buena.

A pocos meses de la 21ª Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) y de la definición de una nueva agenda mundial para el desarrollo sostenible, este mensaje cobra más importancia que nunca.

Independientemente de que se encuentren o no en el litoral, todos los países y todas las formas de vida dependen de la salud y las funciones de los océanos. Los océanos son una pieza clave del sistema climático mundial, ya que regulan el tiempo y el clima, la concentración de gases en la atmósfera —incluido el oxígeno que respiramos— y el ciclo de los nutrientes, además de proporcionar importantes recursos alimentarios.

Gracias a las nuevas tecnologías que los oceanógrafos van utilizando para observar estos procesos dinámicos, sabemos que los efectos de la actividad humana —principalmente las emisiones de CO2, la sobreexplotación de los recursos y la contaminación— han degradado los ecosistemas marinos y han puesto en peligro la función reguladora de los océanos. El aumento del nivel del mar, el deshielo de los casquetes polares, la acidificación de los océanos, las zonas muertas, las floraciones de algas nocivas, la decoloración de los corales, la disminución de las poblaciones de peces y el deterioro de los ecosistemas son fenómenos que revelan las consecuencias nocivas que se están experimentando a escala local y mundial.

Para analizar mejor los efectos de la actividad humana y ofrecer alternativas, la UNESCO se esfuerza por promover el efecto multiplicador de la educación, la cultura, las ciencias y la comunicación para el desarrollo, con objeto de compartir conocimientos con todas las sociedades sobre el desarrollo sostenible y el cambio climático. Por conducto de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, estamos coordinando unos sistemas de observación de los océanos de singular importancia para la investigación climática, recabando la opinión de los especialistas sobre los nuevos hallazgos y tendencias en relación con la acidificación y el calentamiento de los océanos y estudiando la función de los océanos en la atenuación de los efectos del cambio climático. Con motivo de este Día Mundial de los Océanos, la UNESCO, con el apoyo de los asociados, organiza en su Sede de París un importante evento sobre la función de los océanos en el sistema climático, previamente a las negociaciones mundiales sobre el cambio climático.

El cambio climático está intrínsecamente relacionado con el cambio de los océanos, y ningún país, por muy poderoso que sea, puede hacer frente por sí solo a los desafíos que plantea. En este Día Mundial de los Océanos, insto a los Estados Miembros, a la sociedad civil y al sector privado a que unan sus fuerzas para concienciar y para promover la adopción de medidas a escala mundial sobre la importancia de los océanos en el sistema climático mundial.

Nuestro futuro depende de ello.

Mensaje de la Sra. Irina Bokova, Directora General de la UNESCO
con motivo del Día Mundial de los Océanos 2015 

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Algunos datos

    • Los océanos cubren más de 70% de la superficie del globo. Sólo el 1% de la superficie oceánica está protegida        
    • Entre un 50 y un 80% de la vida en la Tierra se encuentra bajo la superficie del océano, que constituye 90% del espacio habitable del planeta. Menos de 10% de este espacio ha sido explorado hasta ahora por el Hombre
    • Un conjunto de organismos marinos minúsculos llamados fitoplancton producen la mitad del oxígeno de la atmósfera mediante la fotosíntesis
    • Los océanos contienen 96% de todo el agua de la Tierra. El resto es agua dulce que se encuentra en forma de ríos, lagos y hielo
    • El océano absorbe anualmente cerca del 25% del CO2 que se agrega a la atmósfera debido a la actividad humana, reduciendo así el impacto de este gas con efecto de invernadero en el clima
    • El conjunto de los ecosistemas costeros que actúan como sumideros de carbono, como los manglares, las marismas salinas y las praderas submarinas pueden contener una cantidad de carbono cinco veces superior a la de los bosques tropicales