El difícil acceso a una información de calidad socava la libertad de medios de comunicación

La libertad de medios de comunicación se ve socavada cuando escasean las infraestructuras de información así como las competencias y la alfabetización para acceder a la información y evaluarla de manera objetiva. No solamente existe un gran número de personas sin el acceso que les permite expresarse públicamente, sino que también carecen de aquellos recursos de información capaces de empoderarlos. Esta penuria de acceso a la información se agudiza en el contexto informático (computadoras e Internet).

Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), más del 60 % de los hogares en el mundo no posee una computadora (Véase Key Global Telecom Indicators for the World Telecommunication Service Sector) y apenas un 35 % de las personas en el mundo se considera un “cibernauta”. La gran mayoría de las personas encuestadas vive en “países en vías de desarrollo” (Ibidem).

Dado que los derechos a la libertad de expresión y a la libertad de prensa están íntimamente ligados al derecho de acceso a la información, resulta primordial reducir la brecha digital, tanto a nivel nacional como entre los países. Muchos jóvenes son sumamente conscientes de esta barrera. De hecho, los participantes del 7. Foro de Jóvenes de la UNESCO, celebrado hace poco, resaltaron que la democratización del acceso a las TIC era un desafío apremiante. Debe perseguirse el acceso universal a la información, sobre todo en los lugares distantes como zonas rurales e insulares.

El acceso a la información aún no está al alcance de todos y en todo momento. A pesar de esta realidad, existen tendencias alentadoras. Por ejemplo, un punto a favor es el desarrollo de una telefonía móvil cada vez menos onerosa y más poderosa. Hoy en día, se usan 5300 millones de teléfonos móviles en todo el planeta, una cifra que aumenta cada mes. Según estudios recientes, se estima que para el año 2015, más de 5600 millones de aparatos de uso personal estarán conectados a las redes móviles, y al menos 788 millones de usuarios se conectarán a Internet a través de plataformas móviles (Véase Mobile Africa Report 2011, p. 11). La mensajería por texto (SMS) ya se ha convertido un medio para diseminar las noticias en los teléfonos celulares, sin los cuales, sus dueños estarían excluidos del circuito de información. El aprovechamiento de este desarrollo podría ser considerado como un método para mejorar el acceso a la información de la mayoría de las personas en el mundo.

Con todo, las infraestructuras por sí solas no constituyen el único aspecto a tomar en consideración en lo referente al acceso. Las políticas favorables a la información tienen la capacidad de impulsar el buen acceso a esta, así como la sólida implementación de leyes de libertad de información (FOIA) o de derecho a la información (RTI). Menos de la mitad de los países en el mundo posee algún tipo de FOIA o RTI en vigor o en vías de introducción. Más países deberían seguir esta tendencia que no deja de cobrar fuerza. Esto podría lograrse a través de una labor conjunta entre legisladores y grupos de interés relevantes a fin de adaptar las FOIA y RTI a los estándares internacionales e intereses nacionales. Los profesionales mediáticos son aliados naturales en este respecto ya que se encuentran en una buena posición para concientizar al público sobre esta cuestión. Los Gobiernos también pueden aportar mucho y ser proactivos a la hora de facilitar el acceso a la información a través de las TIC.

Un acceso fácil a la información pública está íntimamente relacionado con un proceso electoral justo y equilibrado. El sufragio es la piedra angular de la democracia, al igual que los medios desempeñan un papel vital en el proceso electoral. Los medios tienen el poder para movilizar a los votantes y recordarles sus derechos y deberes. Los periodistas igualmente tienen el deber de transmitir las preocupaciones y expectativas de los ciudadanos a los candidatos. Los medios de comunicación, aunados a las redes sociales, contribuyen a un proceso electoral transparente al informar sobre cualquier irregularidad en la organización de elecciones (Fundación Reuters, Reporting Elections: A Guide).

Los desafíos relacionados con el acceso a la información también engloban la falta de capacitación y formación de capacidades humanas, en especial entre los jóvenes, mujeres y personas mayores. El sistema educativo debería incluir la capacitación especializada en TIC así como en alfabetización mediática e informacional (MIL). Ante todo, los “guardianes” de la información tales como enseñantes y profesionales del sector mediático deben poseer elevados conocimientos sobre medios de comunicación e información para poder formar a sus alumnos. Más aún, se debe reforzar la alfabetización mediática e informacional (MIL) a fin de que podamos juzgar los aspectos positivos y negativos de cada terabyte de información que sobrecarga la vida cotidiana de muchas personas.

Elementos para la reflexión:

  • ¿Qué se debe tomar en consideración para implementar las FOIA o RTI en los países donde no existen?
  • ¿Cómo pueden los medios de comunicación gratuitos en el área online contribuir mejor al éxito de unas elecciones democráticas?
  • ¿Cuál es el papel de los promotores de tecnologías móviles y proveedores de servicios en el desarrollo a largo plazo de la libertad de prensa y la libertad de expresión?
  • ¿Cuál estrategia es capaz de mejorar la alfabetización mediática e informacional?
  • ¿Cuáles grupos prioritarios le sacarían el mayor provecho al refuerzo de la alfabetización mediática e informacional?
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