Declaración de Doha

LA CAPACIDAD DE LOS MEDIOS INFORMATIVOS PARA FOMENTAR EL DIÁLOGO, EL ENTENDIMIENTO MUTUO Y LA RECONCILIACIÓN

Nosotros, los participantes en la conferencia de la UNESCO sobre el Día Mundial de la Libertad de Prensa celebrada en Doha (Qatar) el 3 de mayo de 2009,

Recordando la conmemoración del sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en cuyo Artículo 19 se afirma que “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”,

Reafirmando que la libertad de expresión es un derecho fundamental, esencial para la realización de las otras libertades proclamadas en los instrumentos internacionales sobre los derechos humanos,

Recordando la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, de septiembre de 2000, en la que se considera que la tolerancia es uno de los valores fundamentales que son esenciales para las relaciones internacionales en el siglo XXI, que debe incluir la promoción activa de una cultura de paz y diálogo entre las civilizaciones, y que los seres humanos deben respetarse mutuamente, en toda su diversidad de creencias, culturas e idiomas,

Recordando la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural de la UNESCO y los principios en ella enunciados,

Destacando que la independencia y el pluralismo de los medios de comunicación son esenciales para asegurar la transparencia, la responsabilidad y la participación, elementos indispensables de la buena gobernanza y el desarrollo basado en los derechos humanos,

Considerando que la libertad de opinión y expresión es una piedra angular de las sociedades libres y democráticas y contribuye a un mejor entendimiento y a un diálogo entre las culturas,

Teniendo presente que el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en su Artículo 20, pide a los Estados que prohíban por ley toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia,

Recordando la Decisión 174 EX/46 adoptada por el Consejo Ejecutivo de la UNESCO en marzo de 2006, en la que se promueve el “respeto de la libertad de expresión y respeto de las creencias y los valores sagrados y de los símbolos religiosos y culturales” y se destaca que son dos principios indisociables, que van de la mano a la hora de luchar contra el desconocimiento mutuo y la incomprensión, con vistas a edificar la paz e instaurar el diálogo entre las culturas, civilizaciones, religiones y pueblos,

Pedimos a los medios de comunicación y a las asociaciones profesionales que:

se comprometan a mejorar las calificaciones profesionales de los periodistas, y en especial el apoyo a las asociaciones, organizaciones y sindicatos independientes, a establecer sistemas voluntarios de rendición de cuentas por parte de los medios de comunicación sobre la base la autorreglamentación, y a adoptar normas éticas y profesionales de alto nivel en su actividad;

sensibilicen a la opinión pública respecto de los problemas de violación de los derechos humanos, de intolerancia y de abuso de poder, e investiguen e informen de manera profesional;

lleven a cabo actividades destinadas a favorecer una mejor comprensión de la diversidad de las culturas, promoviendo los intercambios y los proyectos comunes con profesionales de los medios de comunicación pertenecientes a culturas y horizontes profesionales diferentes;

promuevan la diversidad en todos los niveles del sector de la información, ampliando las fuentes de contratación y el alcance de los programas de perfeccionamiento profesional que favorezcan la igualdad, la participación y el diálogo;

instauren iniciativas prácticas sobre la manera de dar cuenta de la diversidad religiosa y cultural a fin de favorecer el diálogo y el entendimiento, introduciendo en las escuelas de periodismo métodos pedagógicos que hagan hincapié en la sensibilización al diálogo intercultural y en la cobertura periodística de conflictos.

Pedimos a los Estados Miembros que:

establezcan marcos jurídicos conformes a normas internacionales que garanticen la libertad de expresión y permitan a los profesionales de los medios de comunicación ejercer su oficio libremente y en condiciones de absoluta seguridad, sin ser sometidos a intimidaciones;

tomen las medidas necesarias para garantizar el rigor y la independencia de las investigaciones y de la acción judicial en los casos de acoso y violencia de que son víctimas los periodistas y los “bloggers”, y pongan fin a la impunidad;

velen por que su sistema constitucional y legislativo contenga disposiciones que ofrezcan garantías adecuadas y eficaces de libertad de pensamiento, de conciencia y de religión para todos, sin excepción, y conformes a las normas internacionales;

supriman de su código penal las disposiciones relativas a la difamación;
promuevan una cultura de transparencia y, en especial, adopten medidas jurídicas destinadas a favorecer el acceso a la información y su difusión, con miras a fortalecer el diálogo y la participación de todos los sectores de la sociedad;

apoyen una amplia participación del público en los procesos de gobernanza, especialmente por medios tales como las tecnologías de la información y la comunicación y el gobierno electrónico;

faciliten el acceso de todos a los medios de comunicación, especialmente de las mujeres, los discapacitados y los grupos vulnerables, y les permitan crear sus propios medios de debate;

supriman los obstáculos, en particular los jurídicos, a la creación de medios de comunicación independientes;

faciliten la producción, la difusión y el intercambio de programas sobre el diálogo, la consolidación de la paz y la reconciliación, destinados a los niños y los jóvenes, en particular proporcionando asistencia para la adquisición de derechos de difusión y la traducción;

promuevan en sus políticas nacionales un espacio para el diálogo entre las culturas y las religiones;

propicien la iniciación a los medios de comunicación y a la información para que los jóvenes consumidores puedan reflexionar críticamente y utilizar toda clase de medios de comunicación para sus propias necesidades.

Pedimos a la UNESCO que:

siga sensibilizando a los gobiernos, los legisladores y las instituciones públicas respecto de la importancia de la libertad de expresión, especialmente la libertad de tener acceso a la información, así como de producirla, difundirla e intercambiarla;

promueva más la función de los medios de comunicación nuevos y tradicionales como instrumentos de diálogo, reforzando las capacidades para informar de manera independiente, analítica y profesional;

someta ampliamente la presente Declaración a la consideración de sus Estados Miembros y de otras organizaciones internacionales y regionales;

utilice la presente Declaración como referencia para las actividades de la Organización en ese ámbito.

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