Los medios de comunicación libres fomentan el diálogo

Quizá la mejor contribución que los medios de comunicación pueden hacer al entendimiento mutuo es el fortalecimiento de la propia cultura de los medios. Sólo un medio dinámico, independiente, pluralista, integrador e imparcial, con libertad editorial y alejado de la censura y de la influencia de los intereses políticos, comerciales u otros, es decir, un medio libre, contribuirá de manera natural al diálogo y el entendimiento por sobre las diferencias que dividen. Más aún, la libertad de los medios es esencial para ofrecer información y conocimientos de los cuales dependen la participación democrática  y la buena gobernanza.

Los periodistas deben poder ejercer su profesión sin temores. Deben poder desplazarse libremente para reunir hechos y puntos de vista, difundir noticias, pedir cuentas a los responsables, y proteger sus fuentes. Por su parte, deben aplicar las más altas normas éticas y profesionales y comportarse de conformidad con principios éticos generales.

Es indispensable que los medios de comunicación y las asociaciones profesionales alienten un trabajo periodístico exacto, profesional y ético. Esto puede lograrse estableciendo códigos de conducta de aplicación voluntaria, ofreciendo formación a los periodistas y estableciendo mecanismos de autorreglamentación. Esta responsabilidad de los medios de información debe organizarse mediante sistemas de autorreglamentación que faciliten el diálogo directo entre los lectores, espectadores y usuarios de Internet, y los profesionales de la información. Solo la aplicación de elevadas normas profesionales dará credibilidad pública a los medios de comunicación.

Se necesita un entorno político de apertura y transparencia para que los ciudadanos puedan contribuir al seguimiento de los asuntos económicos, sociales y políticos de su comunidad y de la sociedad en su conjunto. Las promesas de aumento de la transparencia y la rendición de cuentas en la administración pública deben acompañarse de leyes que garanticen el pleno acceso a todos los ámbitos de información de interés público. Las leyes nacionales sobre la información deben disponer un acceso pleno y abierto a la información que está en manos de los poderes públicos. La concretización de este derecho a la información asegurará que los medios de comunicación puedan hallar la información necesaria para pedir cuentas a los que elegimos acerca de aquello para lo cual los elegimos.

Los medios de comunicación no sólo cumplen una función de vigilancia contra los abusos de las autoridades o de los grandes órganos corporativos; también facilitan a los ciudadanos la información que precisan para ejercer sus derechos democráticos. De esta manera los medios de comunicación pueden cultivar la buena gobernanza permitiendo un diálogo entre el público y sus autoridades elegidas. Además, la existencia de una auténtica radiodifusión-televisión de servicio público, con independencia editorial, refuerza el diálogo abierto y proporciona a la sociedad una programación diversificada de carácter educativo, cultural y científico, además de las noticias, el entretenimiento y los deportes. Estar al servicio del público supone también la responsabilidad de reflejar la sociedad en su conjunto, para dar una voz a las minorías y grupos marginados y estimular el diálogo entre los diferentes grupos de la sociedad.

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