La función de los medios de comunicación en el diálogo intercultural

Las referencias culturales determinan nuestra identidad y las maneras en que construimos la realidad; afectan nuestra autopercepción, la forma en que nos relacionamos con los demás, y el modo en que interactuamos con el mundo. Los medios de comunicación no solo influyen considerablemente en lo que pensamos, sino también en lo que hacemos.

La mundialización es no sólo un proceso económico y tecnológico. Una mayor interacción entre las personas, la libre circulación de la información y la interdependencia cultural son también consecuencias de nuestro mundo en vías de globalización. Comunicar superando las diferencias culturales es un reto básico del mundo contemporáneo. Así pues, los medios de comunicación tienen un papel de auténtico “mediador” en el fomento de la conciencia mundial.

La aparición de un nuevo paradigma en las relaciones internacionales, en parte gracias al inicio del Diálogo entre Civilizaciones en 2001, introdujo una serie de prioridades mundiales en las cuales el concepto de diálogo se convirtió en un principio de las relaciones entre las civilizaciones, las culturas y los pueblos. El Programa Mundial para el Diálogo entre Civilizaciones se proponía elaborar normas éticas comunes como medio para encarar las amenazas mundiales a la paz y la seguridad (1). Este compromiso subrayó que el diálogo intercultural y el respeto de la diversidad son necesarios para la promoción de los derechos humanos (2).

La Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural aprobada en 2001, considera la diversidad cultural como el patrimonio común de la humanidad  y reconoce el potencial del diálogo intercultural. La Convención declara en su Preámbulo que “la cultura debe ser considerada el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”.

Esta Declaración fue complementada en 2005 por la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, en cuyo Artículo 2 se afirma la interdependencia de la diversidad y el respeto de las libertades fundamentales: “Sólo se podrá proteger y promover la diversidad cultural si se garantizan los derechos humanos y las libertades fundamentales como la libertad de expresión, información y comunicación, así como la posibilidad de que las personas escojan sus expresiones culturales.”

Teniendo presentes estos marcos, importa destacar que el uso de la información y la comunicación para asegurar que las diferentes culturas tengan espacio para expresarse libremente (en sus propios términos) es vital para promover el entendimiento mutuo entre los pueblos y entre las culturas. Los medios de comunicación tienen la capacidad de facilitar este diálogo intercultural. Oponiéndose a las actitudes predominantes y a los supuestos en relación con los numerosos “otros” de nuestro mundo, los medios de comunicación pueden superar los estereotipos, eliminar la ignorancia que alimenta el recelo y la suspicacia, promoviendo de este modo la tolerancia y la aceptación de la diferencia que valora la diversidad como una oportunidad para el entendimiento.

Uno de los principales problemas que se plantean cuando se promueve la libertad de expresión, y un escollo frecuente en el camino de la tolerancia y el entendimiento, procede de la tensión que se genera cuando la expresión ofende la cultura o la identidad del otro, o se confronta con ella. Un ejemplo reciente y muy discutido de esta tensión es el caso de las “caricaturas danesas” (2005).

La UNESCO celebró un debate en la 174ª reunión del Consejo Ejecutivo en el cual se subrayó la interrelación e indisociable conexión entre la libertad de expresión y el respeto por las creencias y símbolos religiosos. En esa ocasión, el Consejo Ejecutivo de la UNESCO adoptó una decisión unánime, apoyando “el ejercicio de la libertad de expresión animado por una voluntad de mutuo respeto y de mutua comprensión” e hizo un llamamiento al “respeto mutuo de la diversidad cultural, las creencias religiosas y los símbolos religiosos.” El debate puso de relieve la manera en que los medios de comunicación pueden ahondar las diferencias o crear conocimientos acerca de los otros y su historia, a fin de fomentar una mejor comprensión intercultural.

Respetar la diferencia cultural preservando al mismo tiempo la libertad de expresión aparecerá siempre como un conflicto que debe discutirse y negociarse en cualquier sociedad democrática. Tenemos derecho a una expresión franca e inclusive áspera siempre que no se haga con la intención de incitar a la discriminación, la hostilidad o la violencia. Cualquier intento de restringir la libertad de expresión debe ser ponderado en función de este criterio. Del mismo modo deben respetarse nuestros derechos relacionados con la religión y la cultura. No hay una jerarquía de los distintos derechos humanos. Existen en interrelación y es justamente este respeto mutuo por todos los derechos lo que confiere al ser humano su dignidad.

Es de vital importancia reconocer que la diversidad cultural es enriquecida por la experiencia y las contribuciones de todas las naciones, culturas y pueblos (3). La diversidad cultural promueve los valores universales y establece un terreno común donde ninguna cultura puede reivindicar el monopolio. Si bien es verdad que la diversidad puede ser causa de división, intolerancia y aún violencia, un medio de comunicación libre, pluralista y profesional constituye un foro para la negociación no violenta de las diferencias.


(1) - Resolución A/RES/56/6 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

(2) - Resolución 62/155 de la Asamblea General de las Naciones Unidas y acción de la UNESCO.

(3) - Convención de la UNESCO sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales.

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