Mensaje del Director General de la UNESCO

Mensaje del Sr. Koichiro Matsuura, Director General de la UNESCO, con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo de 2005)

El Día Mundial de la Libertad de Prensa brinda la oportunidad de recordar al mundo la importancia de proteger los derechos fundamentales que son la libertad de expresión y la libertad de prensa, consagrados en el  Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Sin esos derechos no puede imperar la democracia, y el desarrollo es poco más que una quimera. Los medios de comunicación independientes, libres y pluralistas tienen una función crucial que ejercer en el buen gobierno de las sociedades democráticas velando por la transparencia y la responsabilización, fomentando la participación y el estado de derecho y contribuyendo a la lucha contra la pobreza.

La UNESCO ha decidido rendir homenaje a esta función capital de los medios de comunicación a la hora de fomentar la democracia y el buen gobierno eligiendo como tema principal de la conmemoración de este año el de “Medios de comunicación y buen gobierno”.

Con la Declaración del Milenio, los Estados Miembros de las Naciones Unidas expresaron su apoyo firme, unánime y expreso al buen gobierno democrático y participativo, y señalaron que los medios de comunicación libres y abiertos son uno de los instrumentos indispensables para alcanzar tal objetivo. En dicha Declaración, los Estados Miembros afirman que no escatimarán “esfuerzo alguno por promover la democracia y fortalecer el imperio del derecho” y deciden “aumentar en todos [los] países la capacidad de aplicar los principios y las prácticas de la democracia y del respeto de los derechos humanos”.

El buen gobierno puede verse dificultado por la lacra de la corrupción, que obstaculiza la libre circulación de la información, desvirtúa la asunción de responsabilidades por las decisiones y  disuade a los ciudadanos de participar en el proceso decisorio. La existencia de mecanismos de información exacta y confeccionada con profesionalidad suele ser el único recurso de que dispone el cuerpo social para combatir este flagelo. Los periodistas necesitan el apoyo de toda la sociedad para eliminar los obstáculos que se oponen a la elaboración de información exacta. Además, las promesas de incrementar los niveles de transparencia y responsabilidad en la administración pública deben venir respaldadas por leyes que garanticen el pleno acceso a la información de interés general. La existencia de un ordenamiento jurídico eficaz alienta la proliferación de medios independientes y pluralistas, y es por tanto una de las condiciones irrenunciables del buen gobierno.

Por todo ello, el objetivo de garantizar la libertad de prensa en todo el mundo debe considerarse prioritario. Lamentablemente, demasiado a menudo los periodistas carecen de la independencia necesaria para sacar a la luz casos de corrupción o abuso de poder, denunciar violaciones de los derechos humanos o facilitar un diálogo abierto entre los poderes públicos y la sociedad civil. Aunque responden a muy diversas motivaciones, las medidas gubernamentales para controlar a los medios de comunicación, ya sea directa o indirectamente, llevan a la postre a un mismo resultado: socavan la democracia, como realidad y como aspiración.

A veces los periodistas arriesgan su integridad física en el ejercicio de la profesión. Víctimas de la violencia en algunos casos porque ponen al descubierto lo que cierta gente desea ocultar, corren peligro en otros porque informan desde el escenario de un conflicto armado. Un nuevo e inquietante fenómeno es el secuestro de periodistas y su utilización como rehenes, lo que constituye igualmente un ataque a la libertad de expresión y de prensa. Los periodistas y demás empleados de medios de comunicación merecen trabajar en condiciones razonablemente seguras en cualquier lugar del mundo. Según las asociaciones de periodistas, 2004 y lo que llevamos de 2005 han sido los peores meses del último decenio en lo que concierne al número de profesionales asesinados: en ese tiempo han perdido la vida más de 70 personas, entre periodistas y demás trabajadores de dichos medios. Cientos de ellos reciben amenazas, muchos son objeto de intimidaciones y algunos son secuestrados o torturados simplemente por ejercer su profesión. Este proceder es abyecto, y no sólo porque conculca los derechos humanos de las víctimas sino también porque envenena la fuente en la que beben el buen gobierno y la democracia, esto es, la circulación de información exacta y fidedigna.

Por ello la libertad de prensa no acaba en la mera libertad de los periodistas para informar y comentar, sino que también guarda estrecha relación con el derecho del público a saber y estar informado. Dado el papel fundamental de los medios de comunicación a la hora de difundir conocimiento e información, resulta indispensable que las empresas y los profesionales del sector alienten la elaboración de información exacta, profesional y acorde con principios deontológicos, entre otras cosas instaurando códigos voluntarios de conducta, impartiendo formación a los periodistas y estableciendo mecanismos de autorregulación.

En la celebración de este Día Mundial de la Libertad de Prensa, recordemos que la existencia de medios de comunicación libres y pluralistas pone los cimientos del buen gobierno, el desarrollo y la paz. Por ello es fundamental un esencial que exista la firme voluntad de suprimir todos los obstáculos a la libertad de prensa y mejorar las condiciones para el ejercicio de un periodismo independiente y profesional, y alentamos a los Estados Miembros y profesionales del sector a redoblar esfuerzos en este sentido. Rendimos tributo a los periodistas que han arriesgado su vida o su libertad para hacer llegar al público información exacta e independiente. Su coraje y profesionalidad son una inestimable contribución a la defensa de las libertades y derechos básicos de todos nosotros.


Koichiro Matsuura

 

 

 

 

 

 

 

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