Los medios de comunicación y el buen gobierno

La relación entre los medios de comunicación y el buen gobierno es el tema del Día Mundial de la Libertad de Prensa de la UNESCO 2005. En un día en el que se celebra el compromiso y la dedicación de una persona en particular para defender el derecho a la libertad de expresión, es conveniente examinar la noción de buen gobierno a la luz de éste y de su derecho conexo, esto es, el derecho al acceso a la información.

La Declaración del Milenio de las Naciones Unidas es la declaración unánime y expresa más firme que los Estados Miembros de las Naciones Unidas han hecho hasta la fecha en favor de un gobierno democrático y participativo. En la Declaración se dice claramente que los Objetivos de Desarrollo del Milenio se deben alcanzar mediante un buen gobierno en todos los países y en el plano internacional. Asimismo, los Estados Miembros no escatimarán “esfuerzo alguno por promover la democracia y fortalecer el imperio del derecho” y deciden “aumentar en todos nuestros países la capacidad de aplicar los principios y las prácticas de la democracia y del respeto de los derechos humanos”.

La reducción de la pobreza mediante el logro del desarrollo sostenible es el objetivo principal de los programas de la UNESCO; el buen gobierno resulta indispensable en el marco de dichos esfuerzos. La gobernanza abarca las maneras en que los ciudadanos y los grupos de la sociedad expresan sus intereses, resuelven sus diferencias y ejercen sus derechos y obligaciones legales. El buen gobierno abarca nociones como las de mayor participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, la instauración del estado de derecho, la lucha contra la corrupción, la transparencia, la rendición de cuentas, la reducción de la pobreza y los derechos humanos.

Contrariamente a la idea tradicional de autoridad sobre una nación, el buen gobierno vincula las autoridades con la noción de responsabilidad para con los ciudadanos, y ante ellos; en este caso, la legitimidad emana de la aceptación y la participación de los ciudadanos en el gobierno, el cual se preocupa por su bienestar.

El papel de los medios de comunicación en la promoción del buen gobierno es claro. Todos los aspectos del buen gobierno se ven facilitados por la existencia de medios de comunicación sólidos e independientes en una sociedad. Para la consolidación del buen gobierno es indispensable que los periodistas tengan la libertad de supervisar, investigar y criticar las políticas y acciones de la administración pública. Los medios independientes son una señal que se debe seguir cuando no se tiene nada que esconder, pero sí mucho por mejorar. De hecho, éste es el vínculo concreto entre el funcionamiento de los medios de comunicación y el buen gobierno: los medios permiten a la población realizar controles y evaluaciones continuos de las actividades del gobierno, y proporcionan un foro de debate para contribuir a dar voz a las preocupaciones públicas. En lugar de ello, con demasiada frecuencia los gobiernos elaboran leyes y emplean medios oficiosos para ocultar sus actividades al público, o ponerlas sólo a disposición de los medios que comparten su punto de vista. En los últimos años, muchos gobiernos han tratado de poner de su lado a periodistas, pagando parte de sus salarios o dándoles ciertos tipos de acceso, con la condición de que no informen desde otras perspectivas. Para que los medios sirvan el interés público, los gobiernos tienen que proteger la independencia de su funcionamiento y permitir la expresión de diversos puntos de vista en la sociedad.

1. Participación

Una mayor participación es vital para que exista un buen gobierno, lo cual se explica por dos razones; en primer lugar, una mayor participación de los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones permite una mayor transparencia y puede contribuir a garantizar que las decisiones políticas se adapten a las necesidades de las personas que se ven afectadas por ellas.

En segundo lugar, una mayor participación es importante para la legitimidad democrática, que depende de la implicación que tengan las personas como ciudadanas en su propio gobierno.

La función de los medios de comunicación independientes y pluralistas en la promoción de la participación es fundamental, en la medida en que informan de aspectos del proceso de toma de decisiones y dan voz en él a las partes interesadas. La libertad de los medios facilita la formación de una esfera pública en la que puede tener lugar una amplia gama de debates y en la que están representados diversos puntos de vista. De esta manera, los ciudadanos pueden utilizar los medios de comunicación para expresar su acuerdo o desacuerdo y para examinar aspectos de cuestiones que no se tratan en los canales oficiales. El gobierno tiene la responsabilidad de permitir a los medios contribuir al proceso participativo, en especial en ámbitos en los que la participación presencial no es posible.

2. Derechos humanos

En la Declaración Universal de Derechos Humanos se estipula que todos los seres humanos tienen ciertos derechos fundamentales inherentes, inalienables e inviolables desde que nacen. Garantizar que los ciudadanos gocen de esos derechos es una condición previa para el funcionamiento de una democracia.

Los medios de comunicación libres y abiertos, al informar acerca de los casos de violaciones de derechos humanos y denunciarlos, pueden sensibilizar a los ciudadanos sobre sus derechos; además, pueden constituir una fuente fiable de información, que servirá de base para la labor de las organizaciones de la sociedad civil y las autoridades públicas, encaminada a reducir los casos de abuso arbitrario. Sin embargo, los periodistas que investigan las violaciones de los derechos humanos se ven confrontados frecuentemente a diversos obstáculos: la censura restrictiva, la falta de un acceso equitativo a la información oficial, elevadas multas o incluso penas de prisión. Garantizar la libertad de expresión y de prensa debe considerarse una prioridad, ya que constituyen derechos que permiten progresar y proteger otros derechos humanos.

3. Estado de derecho

El estado de derecho está implícito en la existencia del derecho y los sistemas judiciales en las sociedades, y se encuentra consagrado en los propios textos legales. Se puede entender tanto como una serie de prácticas que permiten al derecho cumplir una función de mediador entre distintas partes de la sociedad, como una norma a la que se acogen los miembros de la sociedad, que demuestran su asentimiento a este principio.

El estado de derecho es esencial para la estabilidad y el buen funcionamiento de la sociedad. Su respeto es imprescindible para que los ciudadanos confíen en el proceso democrático a largo plazo y participen en el desarrollo sostenible de su sociedad. Cuando se viola, la arbitrariedad y la impunidad invaden la escena política. El estado de derecho depende en gran medida del desarrollo de un poder judicial independiente y honesto, así como de la voluntad del gobierno de contenerse y respetar la ley. No se debe considerar como una situación en un momento dado en una sociedad, sino como un ideal que requiere una aplicación y un seguimiento constantes.
Los medios de comunicación cumplen una función fundamental, ya que constituyen el sector de la sociedad más indicado para promover el seguimiento del avance del estado de derecho, en particular mediante el fomento del periodismo de investigación, así como de la apertura de los procedimientos judiciales, legislativos y administrativos y del acceso a documentos oficiales y públicos. Por su parte, el gobierno desempeña un papel clave en la protección de la independencia y el pluralismo de los medios, en especial durante los momentos críticos de esos procesos.

4. Lucha contra la corrupción, transparencia y rendición de cuentas

La corrupción es una de las cuestiones más difíciles que deben enfrentar los Estados en el proceso de gobernanza. Las prácticas corruptas privan a los gobiernos de los medios de garantizar la mejor calidad de vida posible a la población, mientras que muchos miembros del gobierno sienten que sacar a la luz los actos de corrupción socava su legitimidad. Con frecuencia los periodistas que investigan actos de corrupción son víctimas de graves represalias, ya que los agentes corruptos amenazan sus puestos de trabajo, sus familias y su reputación. Es importante que los gobiernos tengan una posición firme contra la corrupción y que protejan a los informantes y a los medios de comunicación que denuncian prácticas corruptas en su seno. Sólo se puede promover la legitimidad mediante una estrategia de gobernanza que considere a los medios de comunicación de investigación independientes sus aliados, y no una amenaza.

Una cuestión que se plantea actualmente en muchos procesos de reforma gubernamental es la de la transparencia. A medida que las burocracias estatales se han convertido en entidades de gran tamaño, a menudo opacas, el secreto suele encubrir las luchas e intereses ocultos de sectores particulares y funcionarios públicos, que rebasan sus cometidos. En algunos casos, las redes sociales que vinculan a los funcionarios públicos con la sociedad en general provocan conflictos de interés en las prácticas de la gobernanza, encubiertos por el secreto de la administración. Una mayor transparencia de la administración pública permite controlar los posibles conflictos de interés y brinda al gobierno mayor legitimidad. Los medios de comunicación independientes, a los que se garantiza acceso a documentos públicos y a los procesos de toma de decisiones, pueden sacar a la luz posibles conflictos de interés y ayudar al gobierno a mantener la claridad en la aplicación de sus directivas. Entre las características positivas de una relación abierta entre los medios de comunicación y los gobiernos democráticos se encuentran las garantías procesales de los medios, la instauración de respeto de la libertad de expresión y del acceso a la información, el apoyo a las emisoras nacionales independientes y las agencias de noticias de servicio público, así como la reducción de las restricciones punitivas de las actividades periodísticas.

La rendición de cuentas está estrechamente relacionada con la cuestión de la transparencia. Mientras que esta última se centra en las prácticas de la administración pública, la rendición de cuentas se refiere a la responsabilidad que tienen diversas entidades, incluido el público, de juzgar dichas prácticas y su eficacia. La rendición de cuentas abarca una rendición de cuentas moral ante el público, lo que comprende varios tipos de sanciones, garantizadas por el estado de derecho. Mientras que la mayor parte de formas de gobierno del Estado incluye regímenes internos de rendición de cuentas, la rendición de cuentas ante el público es fundamental para la legitimación de una sociedad democrática. El público, en un entorno en el que tiene la libertad de examinar las acciones del gobierno y de hacer que sus representantes respondan por sus actos, asume simultáneamente la responsabilidad del funcionamiento de su gobierno mediante esta forma de participación.

5. Acceso a la información

Un mayor acceso a la información, mediante la promulgación de leyes sobre la libertad de información, garantiza una participación más amplia de los ciudadanos en la gobernanza. Esto a su vez permite una verificabilidad máxima de la información y que todas las partes interesadas debatan en pie de igualdad sobre las cuestiones importantes.

Además los gobiernos deben estudiar maneras de fortalecer el “gobierno electrónico”, que proporciona a los medios de comunicación y a los ciudadanos un acceso directo a información administrativa y a los procesos de toma de decisiones. La apertura y la transparencia del proceso electoral también resultan fundamentales. La cobertura mediática es un componente esencial de las elecciones y es de vital importancia que se brinde formación a los periodistas, a fin de que cubran las campañas electorales y las elecciones de manera justa e imparcial, dando igual posibilidad de expresarse a los distintos puntos de vista.

6. Reducción de la pobreza

La Declaración del Milenio, que fue aprobada en la Cumbre del Milenio en Nueva York, en septiembre de 2000, se fijó como primera meta reducir a la mitad el porcentaje de personas que viven en situación de pobreza extrema para el año 2015, con miras a eliminar la pobreza. Ciertamente, esto es hoy en día una condición sine qua non para la estabilidad mundial, la democracia y la paz. Mientras que se excluya a los pobres de participar en el crecimiento del planeta, será imposible alcanzar la paz y el desarrollo sostenibles.

Los medios de comunicación abiertos y libres pueden desempeñar un papel primordial en la lucha contra la pobreza. En primer lugar, al aumentar la rendición de cuentas de las empresas y los gobiernos, al mismo tiempo que permiten a los ciudadanos tomar decisiones más fundamentadas, los medios promueven y alientan el buen gobierno, sin el cual es imposible ganar la batalla contra la pobreza.

En segundo lugar, al cumplir la función, como ya se mencionó, de observatorio de la corrupción, pueden contribuir a garantizar que se brinde mayor importancia a las cuestiones relacionadas con el desarrollo en la asignación de recursos, mientras que simultáneamente refuerzan las instituciones encargadas de promover el desarrollo global de la sociedad.

Por último, pueden ayudar a eliminar la exclusión y la marginación de los pobres. Esto resulta importante, ya que la pobreza va más allá de una simple falta de recursos; se trata de una falta de autonomía. Por lo general, los pobres no tienen la posibilidad de participar de lleno en la sociedad y ganarse la vida. Por ello, limitarse a darles recursos adicionales no basta para sacarlos de la miseria. Lo que en realidad necesitan son mayores capacidades. Sólo así podrán tomar las riendas de sus vidas y aprender a utilizar los recursos disponibles de manera productiva. Por ende, reducir la pobreza mediante el logro del desarrollo sostenible es el objetivo clave de los programas de la UNESCO.

Brindar acceso a los pobres a los medios de comunicación es un paso importante para alcanzar este objetivo: al suministrarles información confiable, se les permite tomar decisiones fundamentadas y elegir mejores opciones sobre sus vidas; asimismo, se les brinda la oportunidad de expresar sus puntos de vista y dar su opinión en la elección de los encargados de adoptar decisiones, lo cual aumenta la posibilidad de que se asignen los recursos de manera más eficaz. Finalmente, los medios de comunicación libres pueden facilitar la capacitación de los ciudadanos, mediante programas educacionales y de salud pública, tales como campañas educativas sobre el VIH y el SIDA.

7. Gobernanza de los medios de comunicación

Si afirmamos que la independencia y el pluralismo de los medios de comunicación son en realidad condiciones previas para que prospere la democracia, debe ser entonces posible que los sectores clave del gobierno apoyen medios de comunicación que no se limiten a repetir lo que éstos quieran escuchar. Una relación positiva entre el Estado y los medios va más allá de un mero laissez-faire, y consiste en cultivar un panorama mediático independiente y pluralista. Una cuestión de actualidad en muchos países es la monopolización de los medios de comunicación por intereses poderosos, ya sean privados o públicos, lo que afecta la pluralidad de voces en la esfera pública. Es posible que el rasgo más importante de una relación abierta entre los medios y el gobierno sea la difusión de puntos de vista poco populares que puedan reflejar tensiones en la sociedad. Si los medios de comunicación no son abiertos y pluralistas, estas opiniones pueden abandonar la esfera democrática y atizar la violencia.

La gobernanza de los medios de comunicación también abarca una dimensión de gobierno entre los distintos sectores e intereses presentes en los mismos medios. La creación de un entorno legal y normativo que fomente la libertad y el pluralismo de la información pública se ve facilitada, con frecuencia, cuando los gobiernos y las asociaciones de profesionales tienen acceso a ejemplos comparativos de legislaciones sobre los medios de comunicación, códigos y estrategias de cooperación para el desarrollo mediático.

Las asociaciones que se dedican a la rendición de cuentas por parte de los medios, tales como los defensores del pueblo y los consejos de prensa, también desempeñan un papel clave en la gobernanza de los medios de comunicación. Cumplen la importante función de fomentar los debates dentro del sector de los medios de comunicación sobre las prácticas éticas y sus responsabilidades profesionales. De esa manera, pueden reforzar las normas profesionales internas de los medios y aumentar la confianza del público en la fiabilidad de la información que proporcionan.

En los países en que están apareciendo medios independientes, las asociaciones de profesionales del sector de la información pueden asumir el liderazgo para ayudar a los distintos medios a comprender su función de medios independientes y alentarlos a encontrar maneras de ser autosuficientes económicamente. Estos esfuerzos deben apuntar tanto a los medios de comunicación, como a los servicios de información, tales como agencias de noticias, radios comunitarias, emisoras basadas en la Web y redes de producción de los medios de comunicación. Teniendo en cuenta el número inferior de mujeres que trabajan en los medios de comunicación en la mayor parte de las sociedades y las situaciones particulares a las que pueden verse confrontadas, las asociaciones de profesionales deben promover activamente la formación de mujeres y una mayor igualdad entre hombres y mujeres en la profesión.

Asimismo, estas asociaciones deben fomentar la formación entre los profesionales de los medios y una educación accesible a quienes deseen ejercer la profesión. Dicha formación debe hacer hincapié en los valores de independencia, ética profesional, igualdad entre hombres y mujeres y el papel de los medios de comunicación en las sociedades democráticas. Las asociaciones pueden patrocinar debates que traten cabalmente de las circunstancias y las dificultades particulares de los medios de comunicación en determinadas sociedades, al mismo tiempo que suscitan debates más amplios acerca de la relación entre el buen gobierno y los medios de comunicación en la región y en el contexto mundial.

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