Declaración de Belgrado

 

 

“Asistencia a los medios de comunicación en zonas en situación de conflicto y países en transición”

Nosotros, los participantes en la Conferencia de la UNESCO sobre asistencia a los medios de comunicación en zonas en situación de conflicto y países en transición, reunidos en Belgrado (Serbia y Montenegro), el Día Mundial de la Libertad de Prensa, 3 de mayo de 2004:

Recordando el Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que reza así: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”;

Tomando nota de que los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales, en los que se disponen normas internacionales aplicables a los periodistas que realizan misiones profesionales peligrosas en zonas de conflicto armado, consideran a dichos periodistas como personas civiles, no como combatientes, y de que deberían por ende beneficiarse de toda la protección destinada a los civiles, incluidas las disposiciones destinadas a evitar que sean deliberadamente perseguidos, detenidos o maltratados de cualquier otra forma;

Conscientes de que la libertad de prensa forma parte del nuevo calendario en pro de un enfoque del desarrollo basado en los derechos humanos, tal como fue elaborado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, hoja de ruta para la aplicación de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas;

Recordando la Resolución 1325 de las Naciones Unidas, en la que se insta a la comunidad internacional a contar con la participación de mujeres y grupos de mujeres en todos los procesos de paz, desarrollo y reconstrucción tras un conflicto;

Acogiendo con beneplácito la Carta sobre la seguridad de los periodistas que trabajan en zonas en guerra o peligrosas, aprobada por organizaciones interesadas el 8 de marzo de 2002 en París, así como la Carta sobre seguridad, aprobada en Montreal en 1992;

Recordando la Resolución 4.3 adoptada por la Conferencia General de la UNESCO en su 26ª reunión en 1991, en la que se reconoce que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática, y en la que se respalda la Declaración aprobada por los participantes en el Seminario para el fomento de una prensa africana independiente y pluralista, organizado por la UNESCO y las Naciones Unidas en Windhoek (Namibia) del 29 de abril al 3 de mayo de 1991;

Condenando el asesinato, los ataques, las amenazas y el acoso ejercidos contra los periodistas que informan en conflictos;

Recalcando la importancia que reviste el acceso a una libre circulación de la información de diversas fuentes sobre las situaciones de conflicto para exponer cualquier abuso que pueda cometerse y crear un ambiente propicio a la resolución de conflictos;

Haciendo hincapié en la necesidad de que los medios de comunicación locales participen activamente en la elaboración de cualquier estrategia en materia de medios de comunicación en zonas de conflicto y en situaciones posteriores a conflictos;  

Tomando nota del mensaje de Koichiro Matsuura, Director General de la UNESCO, publicado con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa 2004, en el que se afirma que “la seguridad personal e incluso la supervivencia” de las poblaciones en zonas de conflicto pueden depender de la recepción de “información independiente y fiable”, y de su enfoque según el cual el diálogo “incluso acalorado, es vital para sentar las bases de la reconciliación y la reconstrucción. (...) Una prensa libre no es un lujo que pueda aguardar tiempos mejores, sino parte del proceso mismo gracias al cual esos tiempos mejores llegan”;

Por unanimidad declaramos que:

  1. Lograr la democracia y una paz duradera depende del respeto de los derechos humanos internacionales y, en particular, del derecho a la libertad de expresión, como se recoge en el Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
  2. La libertad de expresión requiere la existencia de medios de comunicación independientes y pluralistas, capaces de informar con independencia respecto al control gubernamental, político y económico.
  3. Se debe conceder la mayor prioridad a garantizar la seguridad de los periodistas, tanto locales como internacionales. Debe ponerse fin a la cultura de impunidad que rodea los asesinatos y otras agresiones cometidas contra los periodistas, y deben llevarse a cabo investigaciones independientes sobre tales asesinatos y agresiones.
  4. En las zonas de conflicto y en situación posterior a un conflicto, es necesario garantizar que se pone a disposición tanto de la población local como de las organizaciones internacionales de ayuda información humanitaria fidedigna y práctica. Ello puede implicar la creación de medios de información especiales durante el tiempo que sea necesario. Asimismo, resulta necesario garantizar que se suministra información precisa sobre cualquier negociación de paz  u otros procesos de reconciliación.
  5. En los conflictos violentos, el discurso público queda a menudo dominado por las partes beligerantes del conflicto. Se debe garantizar la participación activa de grupos de mujeres, sociedad civil y grupos vulnerables o marginados mediante la prestación de asistencia que les ayude a acceder a las fuentes de información y/o a crear sus propios medios de información para dar voz a sus inquietudes.
  6. A la hora de administrar zonas en conflicto o en situación posterior a un conflicto, las autoridades designadas por la comunidad internacional deben promover y defender la libertad de los medios de comunicación y demás derechos humanos, en lugar de restringirlos.
  7. Si bien puede resultar necesario impedir las incitaciones a la violencia directas y efectivas que puedan divulgarse, las autoridades no deben confundir las noticias independientes con la propaganda que incita a la violencia.
  8. Los organismos de radiodifusión estatales o gubernamentales deben convertirse en organismos públicos de radiodifusión. Debe establecerse un sistema para la concesión de permisos y frecuencias de radiodifusión que no denote injerencia política o comercial alguna.
  9. La existencia de medios de comunicación pluralistas requiere la disposición de una amplia diversidad de medios de impresión, radiodifusión y demás medios que refleje un abanico de opiniones lo más amplio posible en el seno de la comunidad. Se deben adoptar las medidas oportunas para garantizar una competencia justa y la igualdad de condiciones económicas.
  10. Los esfuerzos en materia de formación deben desarrollar y fortalecer las capacidades de las instituciones de formación locales, nacionales y regionales, como las escuelas de periodismo a nivel universitario, con objeto de promover la formación de periodistas, la formación de formadores y el desarrollo de la investigación sobre comunicación y medios informativos. La formación de periodistas debe abarcar aspectos de seguridad y cuestiones relacionadas con la sostenibilidad económica de los medios de comunicación. Debe incluir asimismo cuestiones relativas a la gestión de conflictos y a los procesos de paz, con objeto de responder a la demanda de un suministro de información fundamentada sobre los procesos de reconciliación, a la vez que se garantiza que a los periodistas no se les asigna el papel de artífices de la paz.
  11. Resulta igualmente fundamental promover la sensibilización de los funcionarios públicos y la sociedad civil sobre los derechos humanos, en particular sobre la libertad de expresión, la libertad de prensa y el derecho humanitario internacional.
  12. Se deben adoptar medidas para mejorar el profesionalismo de los periodistas, incluido el apoyo a sindicatos, organizaciones y asociaciones independientes, así como a organismos y códigos voluntarios de autorregulación, cuando proceda.
  13. Instamos encarecidamente a los donantes gubernamentales y no gubernamentales a que incluyan el desarrollo de los medios de comunicación en sus estrategias para la reconstrucción y el desarrollo en zonas en conflicto y en situaciones posteriores a conflictos, y a que coordinen sus intervenciones a fin de lograr mejores resultados.
  14. Reafirmamos el papel desempeñado por la UNESCO como organismo que está a la vanguardia en cuestiones relacionadas con la comunicación en el sistema de las Naciones Unidas. Instamos a la UNESCO a que refuerce su papel coordinador a la hora de apoyar iniciativas relativas a los medios de comunicación en zonas en conflicto y en situaciones posteriores a conflictos.
  15. Pedimos al Director General de la UNESCO que señale la presente Declaración a la atención de los Estados Miembros con objeto de elaborar una estrategia para un plan de acción concreto con las diferentes partes interesadas del sistema de las Naciones Unidas, donantes gubernamentales y no gubernamentales y asociados de la sociedad civil, a la luz de los principios recogidos en la presente Declaración.  
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