El acceso a la información

La información puede cambiar la manera en que vemos el mundo que nos rodea, nuestro lugar en él y la manera en que organizamos nuestras vidas para aprovechar al máximo los beneficios disponibles gracias a nuestros recursos locales. La adopción de decisiones basada en hechos puede modificar considerablemente nuestras perspectivas políticas, sociales y económicas. El derecho al acceso a la información puede interpretarse dentro de los marcos jurídicos que respaldan la libertad de información en lo que respecta a la información que está en manos de los órganos públicos, o en un sentido más amplio, incluyendo además la información de que disponen otras partes, caso en el cual se vincula directamente a la libertad de expresión.

La libertad de información y la transparencia que promueve tienen una consecuencia directa en la lucha contra la corrupción, lo que a su vez tiene un efecto tangible en el desarrollo. El ex Presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, solía indicar que la corrupción de las autoridades era el principal obstáculo al desarrollo y que un sector independiente de medios de comunicación era el instrumento primordial de la lucha contra la corrupción pública.

La base de una adopción de decisiones fundamentada

La información es poder. La libertad de información y la libertad de expresión se oponen a la concentración de la información en manos de unos pocos. Desde luego, toda la información está sujeta a interpretación. Por esta razón, la función de intercambio de información de un sector abierto y pluralista de medios de comunicación es de importancia capital para la comprensión de cualquier problema.

En relación con el estímulo a la autonomía de los ciudadanos, la libertad de información es el aspecto central de una democracia participativa. Considérense las consecuencias de la votación de un electorado sin información; considérense las consecuencias de la deformación o manipulación de la información en tiempos de crisis política o de conflicto étnico. La libertad de información promueve un genuino sentido de apropiación en el seno de la sociedad, otorgando así un significado al concepto de ciudadanía.

Los aspectos prácticos del acceso

La libertad de información no garantiza el acceso. Aún en caso de que las autoridades sean modelos en cuanto a la divulgación, poniendo la información en línea mediante el gobierno electrónico, la población no podría ejercer plenamente su autonomía sin un medio de acceso a esa información. La posibilidad de conectarse a Internet y los recursos telemáticos son cruciales para un acceso irrestricto a la información. Esto vale también para el acceso a las noticias nacionales o internacionales, o aun simplemente para ofrecer opciones pluralistas en materia de medios de comunicación. Si la ausencia de conectividad o de equipos puede poner de relieve la brecha digital y la consiguiente disparidad en materia de conocimiento entre los países en desarrollo y los desarrollados, también los grupos dentro de un país pueden ser aún más marginados por su imposibilidad de acceso a la información que circula en Internet.

No debemos subestimar la importancia del acceso a las tecnologías y la infraestructura, que aún escasean cruelmente en muchas partes del mundo. En efecto, ¿qué pueden significar los conceptos de “revolución digital” o “sociedad de la información” para el 80 por ciento de la población mundial que todavía no tiene acceso a las instalaciones básicas de telecomunicaciones, o para los cerca de 860 millones de personas analfabetas, o para los dos mil millones de habitantes del planeta que todavía carecen de electricidad? De aquí que se justifique plenamente la prioridad otorgada a la reducción de la brecha digital en todos sus aspectos.
Aprender a utilizar las nuevas tecnologías o, en otras palabras, adquirir conocimientos básicos sobre los medios de comunicación y la información debe ser un objetivo primordial, a medida que esos adelantos se generalizan en el ámbito del acceso a la información y su intercambio.

Conclusión

Instaurar la libertad de los medios de comunicación de masas en todo el mundo es una tarea prioritaria. Los medios de comunicación independientes, libres y pluralistas son indispensables para una buena gobernanza en las democracias tanto nuevas como antiguas. Los medios libres pueden asegurar la transparencia, la rendición de cuentas y el Estado de derecho; promueven la participación en el debate público y político, y contribuyen a la lucha contra la pobreza. Un sector independiente de medios de comunicación extrae su poder de la propia comunidad a la que sirve y a su vez permite a ésta participar plenamente en el proceso democrático.
La libertad de información y la libertad de expresión son los principios básicos de un debate abierto y bien fundado. Las nuevas tecnologías continuarán su evolución y permitirán a los ciudadanos seguir configurando su sistema de medios de comunicación así como el acceso a fuentes diversificadas. La combinación del acceso a la información y la participación de los ciudadanos en los medios de comunicación no puede sino contribuir a un mayor sentido de apropiación y capacidad de intervenir en las decisiones.

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