La radio en la línea de mira

Jean-​​Paul Marthoz © Anne-Marie Impe

Yacuiba, Bolivia, 29 de octubre de 2012. Unos individuos enmascarados entran violentamente en los estudios de Radio Popular y atacan a su director, Fernando Vidal. Lo rocían de gasolina y encienden un fósforo. El periodista sufrió de quemaduras graves de segundo grado. En el momento del ataque, Fernando Vidal estaba informando acerca del contrabando que reina en esta región cercana a la frontera con Argentina.

Cabanatuan, Filipinas, 8 de noviembre de 2012. Julius Cauzo, periodista de la radio DWJJ y vicepresidente del Club de Prensa de Nueva Écija, es asesinado por un pistolero que conducía una motocicleta. Conocido por sus críticas a los políticos locales, había sido objeto de varias amenazas de muerte.

Doba, Chad, 14 de noviembre de 2012. Alnodji Mbairaba, director de la radio comunitaria La Voz del paisano, y otros dos periodistas fueron amenazados por las autoridades locales. La estación había difundido unas semanas antes una serie de informes en los que los ciudadanos locales habían cuestionado la alcaldía sobre “abuso de poder, mala gestión y prácticas de trabajo en favor de mujeres atractivas”.

Entre 1992 y 2012, según el recuento del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), el 20% de los periodistas asesinados en el mundo trabajaban para radios. Pero en algunos países, estos porcentajes se elevan desmesuradamente, como en Somalia, donde el 65% de los periodistas asesinados trabajaban para la radio, Colombia (63%), Filipinas (51%) y Honduras (40%).

Algunas de estas muertes violentas están relacionadas con los conflictos armados, en particular en Somalia, donde los periodistas son a menudo blanco de las facciones rivales o en Malí, donde varias emisoras fueron atacadas por las milicias islamistas que conquistaron el norte del país a principios de 2012.

Sin embargo, la mayoría de las veces los ataques tienen lugar en tiempos de paz. Periodistas de radio que a menudo son periodistas locales “siguen haciendo frente a desafíos cotidianos en situaciones que no han alcanzado el umbral de un conflicto armado, sino que se caracterizan por la violencia, la anarquía y la represión”, dice Frank La Rue, Relator Especial de las Naciones Unidas para la libertad de expresión.

Vulnerabilidad

“Los periodistas de radio son un grupo particularmente vulnerable”, afirma Elisabeth Witchel, consultora del CPJ, pero los ataques de que son objeto aparecen muy pocas veces en la pantalla radar de la información internacional. “Por lo general son periodistas más expuestos porque muchos trabajan en zonas rurales remotas. Sus informes sobre abusos cometidos por caciques locales que actúan con total impunidad los ponen en la línea de mira. En la mayoría de los casos, los sospechosos de estos ataques ni siquiera son llevados a juicio”.

Un ataque contra la comunidad

Los ataques contra los periodistas de radio tienen un impacto particular. En los países afectados por altos niveles de analfabetismo y pobreza, la radio es a menudo el principal medio de comunicación popular. En zonas alejadas de las grandes ciudades, la falta de infraestructuras de transporte y telecomunicaciones complica el acceso a otros medios, ya sean la prensa escrita, la televisión o Internet, lo que refuerza el papel y el poder de estas radios, que a menudo son las únicas que informan ampliamente sobre cuestiones locales y controversias.

Las radios locales, y en particular las radios comunitarias, tratan de las preocupaciones y reivindicaciones de la sociedad civil. Desempeñan a menudo un papel destacado en la educación popular. Sin ellas, los ciudadanos de estas regiones estarían completamente olvidados, abandonados y a merced de autoridades a veces arbitrarias e “intocables”.

Un ataque contra la sociedad

El asesinato de un periodista es siempre un ataque contra la sociedad. Como recalcó la UNESCO en su presentación del Plan de las Naciones Unidas sobre la seguridad de los periodistas y la cuestión de la impunidad, “la seguridad de los periodistas y la lucha contra la impunidad son fundamentales para preservar la libertad de expresión. Esto es un derecho fundamental del individuo, pero también un derecho colectivo que da un poder a las poblaciones, facilitando el diálogo, la participación y la democracia, por lo que hace posible un desarrollo autónomo y duradero”.

La Declaración de Lima de noviembre de 2011, aprobada por la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), insiste a su vez en la necesidad de proteger a los empleados de estas estaciones “contra los actos de violencia criminal e institucional”, porque estos actos “tienden a reducir al silencio a los actores de la sociedad civil”.

En primera línea de la información, los periodistas de radio son, pues, muy a menudo los primeros blancos de ataque de los poderes a quienes critican. En este movimiento en defensa de la libertad de prensa, los periodistas de estas radios locales merecen sin duda alguna una mayor visibilidad, no solo a causa de los riesgos específicos que enfrentan, sino también por el papel social que desempeñan.

Es ahí, en las radios locales, donde la realidad de la libertad de prensa se pone, directa y frontalmente, a prueba.

- Jean-Paul Marthoz

Acerca del Autor

Jean-Paul Marthoz es consejero del Comité para la Protección de los Periodistas (Nueva York), columnista de política internacional para el diario Le Soir (Bruselas) y vicepresidente de la división de Europa y Asia Central de la Human Rights Watch. Enseña periodismo internacional en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) y deontología de la información en el Instituto de Estudios Superiores de Comunicación Social (IHECS, Bruselas, Bélgica). También es autor de numerosos libros sobre el periodismo y política internacional, como “Et maintenant le monde en bref”, “Journalisme international” (Universidad De Boeck, 2008) y “Couvrir les migrations” (Universidad  De Boeck, 2011). Fue director de proyecto en la Federación Internacional de Periodistas (FIP) y director europeo de información para la Human Rights Watch.

Jean-Paul Marthoz autoriza la radio y demás interesados a hacer uso íntegro de este artículo para motivos de la celebración del Día Mundial de la Radio.

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