Día Internacional de la Paz, 21 de septiembre

Mensaje de Irina Bokova, Directora General de la UNESCO

Vivimos tiempos turbulentos. Turbulentos para la humanidad y turbulentos para el planeta.

Persiste la pobreza y se agravan las desigualdades. Muchas sociedades siguen desgarradas por conflictos que exponen a millones de mujeres y hombres a un inmenso sufrimiento. Arrecian los extremismos violentos: la barbarie de los actos terroristas golpea a sociedades de todas las regiones. El mundo afronta la mayor crisis de refugiados y desplazados de nuestro tiempo, crisis que en 2015 llevó el número de personas desplazadas forzosamente hasta los 65,3 millones. La diversidad y el patrimonio cultural de la humanidad se ven atacados. Los sitios del patrimonio cultural son destruidos para erradicar el mensaje de diálogo y tolerancia que traen consigo. Al mismo tiempo, el planeta sufre una presión creciente debido a las consecuencias del cambio climático.

© Shutterstock / Romanova Ekaterina

Todo ello lamina los fundamentos de la paz. Y más que cualquier otra cosa, todo ello subraya la importancia capital de actuar a escala planetaria, guiándose por los valores y principios de las Naciones Unidas.

Este es el espíritu de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, que vehiculan un nuevo programa en pro de la paz; en pro de los derechos humanos y la dignidad de las personas; en pro de la justicia y la prosperidad; en pro de la sostenibilidad y la protección de nuestro planeta.

En la Agenda 2030 se afirma que “No puede haber desarrollo sostenible sin paz, ni paz sin desarrollo sostenible”. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) configuran una nueva y transformadora visión de cómo erigir la paz, visión que otorga a la UNESCO un papel protagonista en todos los niveles para promover, como propugna el ODS 16, sociedades pacíficas, justas e inclusivas, basadas en el buen gobierno, la presencia de instituciones inclusivas, la rendición de cuentas y la justicia para todos.

Para avanzar por esta senda necesitamos nuevas formas de actuación en todos los ámbitos, necesitamos nuevas alianzas entre los gobiernos y las entidades de la sociedad civil y el sector privado, necesitamos nuevas fórmulas para dotar de autonomía y poder de decisión a mujeres y hombres.

Este debe ser nuestro punto de partida: los derechos individuales y la dignidad de toda mujer y todo hombre. En la Constitución de la UNESCO se afirma que “es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz” por medio de la educación, la libertad de expresión, el diálogo intercultural, el respeto de los derechos humanos y de la diversidad cultural y la cooperación científica. Acuñado en 1945, tras una terrible y devastadora guerra, este mensaje reviste más trascendencia que nunca para sociedades como las nuestras, que están en plena transformación y son más y más diversas cada día que pasa.

Mantener la paz significa cultivarla todos los días, en todas las sociedades, con cada mujer y cada hombre. Significa convivir y trabajar codo con codo por un futuro mejor para todos.

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