Nueve razones por las que los gobiernos deben proporcionar educación, durante y después los conflictos y desastres

Son muchas las razones por las que los gobiernos, con el apoyo de la comunidad internacional, comprendida la UNESCO, deberían proporcionar servicios educativos durante los conflictos y desastres, e inmediatamente después de esos sucesos: 

1) En 2000, la comunidad internacional se comprometió en la Conferencia de Dakar a lograr la Educación para Todos, comprendidas las víctimas de los conflictos y desastres: “… Nosotros, los participantes en el Foro Mundial sobre la Educación... nos comprometemos a atender a las necesidades de los sistemas educativos afectados por conflictos, desastres naturales e inestabilidad...”. El Sector de Educación de la UNESCO tiene una función esencial que desempeñar en el apoyo a los países signatarios de la Declaración de Dakar para que puedan cumplir su compromiso.

2) La educación de calidad es un derecho humano fundamental, según estipulan los instrumentos del Derecho Internacional. Esas normas jurídicas no establecen distinción alguna entre las poblaciones afectadas por conflictos o desastres y las que no padecen esas calamidades. Además, el derecho humanitario internacional estipula que debe proporcionarse educación a las poblaciones que son víctimas de la guerra (Cuarta Convención de Ginebra) y a los refugiados (Convención de 1951 relativa al Estatuto de los Refugiados).

 3) La educación es una herramienta fundamental, en caso de conflicto o desastre, para proteger a niños y jóvenes del daño y la explotación, lo que constituye un elemento crucial del mensaje de promoción de la UNESCO. En las condiciones adecuadas de seguridad, las prestaciones educativas evitan que los niños y jóvenes sean reclutados por los bandos en pugna, sometidos a trabajos forzados, obligados a ejercer la prostitución, a cometer delitos o consumir drogas. En contextos de post conflicto, la educación contribuye a la reintegración social de los ex soldados y otros niños y jóvenes vinculados a las fuerzas combatientes.  

4) Al fomentar la esperanza en el porvenir y proporcionar orden, estructura y una impresión de normalidad, la educación puede contribuir a atenuar los efectos psicosociales de los conflictos, los desastres y el desarraigo. Está demostrado que la escolarización y las actividades lúdicas alivian la conmoción y el trauma emotivo de los niños y jóvenes que han sido testigos de horrendos actos de violencia o han participado en ellos, y de los que han experimentado la devastación causada por los desastres naturales y la pérdida de sus hogares y seres queridos.  

5)Las comunidades damnificadas por un conflicto o una catástrofe natural  suelen hacer gran hincapié en la educación y a menudo le dan prioridad con respecto a otras necesidades materiales. Las comunidades afectadas solicitan y esperan prestaciones educativas para sus hijos.  

8) Los programas escolares y los de enseñanza no formal facilitan la transmisión de mensajes fundamentales que pueden salvar vidas. Entre otros, transmiten informaciones sobre el peligro de las minas, la educación en materia de derechos humanos, paz y resolución de conflictos, la prevención de la violencia sexual y de género, los principios elementales de salud e higiene,  la sensibilización en lo tocante al VIH y el SIDA y a su prevención, la educación orientada a atenuar los riesgos que entrañan los desastres naturales y la educación para el desarrollo sostenible. A su vez, los niños y jóvenes pueden ser canales importantes para transmitir esos mensajes a sus familias y a la comunidad en general. La UNESCO posee sólidas competencias técnicas y ha acumulado años de experiencia en su labor relativa a estos temas.  

7) Las prestaciones educativas que se brindan a las poblaciones desplazadas pueden contribuir a superar las desigualdades de género. Resulta paradójico que, en algunas situaciones posteriores a conflictos o desastres, las niñas dispongan de la oportunidad de ir a la escuela con mayor frecuencia que antes de la crisis.  

8)  La prestación de servicios educativos en situaciones posteriores a conflictos o desastres fomenta la reintegración económica y social, y la reconstrucción. Por ejemplo, cuando la formación profesional se vincula a las necesidades del mercado en materia de reconstrucción, puede contribuir a devolver a la población un sentimiento de normalidad, al facilitar la recuperación y promoción de los medios de ganarse la vida y atenuar la pobreza. La UNESCO tiene la función específica de aportar sus competencias en materia de planificación y gestión de la educación y aumento de capacidades con el fin de facilitar la reintegración y la reconstrucción.  

9)Los esfuerzos mancomunados de los gobiernos nacionales y la comunidad internacional con miras a responder a los conflictos y desastres pueden brindar la oportunidad de reconstruir los sistemas educativos con mejores baremos que antes de la crisis.  A menudo durante la fase de recuperación y reconstrucción es posible reformar el sistema de gestión, los planes de estudios y los métodos pedagógicos mediante la aplicación de nuevos criterios, lo que brinda la oportunidad de aumentar el acceso, la retención, la calidad y la equidad en materia de enseñanza. El apoyo que la UNESCO proporciona a los gobiernos y los prestatarios de servicios educativos locales y nacionales desde la fase inicial de una situación de conflicto o desastre, puede desempeñar una función esencial al ayudarles a aprovechar esa ocasión de reconstruir con mejores baremos.

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