La educación en situaciones posteriores a conflictos y desastres

©Jen Steele
- Eritrean students in an English class in Shimelba Refugee Camp, northern Ethiopia

Una fracción considerable de los 69 millones de niños sin escolarizar que hay en el mundo vive en países azotados por guerras y desastres naturales. Para lograr la Educación Para Todos, debemos asegurarles oportunidades de aprendizaje a todos ellos. 

La idea de que la educación debe ser un elemento primordial de toda respuesta humanitaria está recibiendo cada vez más aceptación. Las propias comunidades afectadas por los conflictos y las catástrofes naturales a menudo dan prioridad a las prestaciones educativas para sus hijos antes que a la satisfacción de necesidades materiales más inmediatas. Cuando se imparte en lugares seguros y neutrales, la educación puede salvar y sostener vidas, al proporcionar protección física, cognitiva y psicosocial. La educación restaura la vida cotidiana y da a la gente esperanza en el porvenir; además, puede servir de instrumento para satisfacer otras necesidades humanitarias básicas y para transmitir mensajes esenciales que promuevan la seguridad y el bienestar. Por su condición de organización encargada de las tareas educativas en el sistema de las Naciones Unidas, la UNESCO desempeña una función dinámica en el fomento de la educación en situaciones de emergencia y reconstrucción.

 

 

 

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