22 de marzo - Día Mundial del Agua 2006: Agua y cultura
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Molinos en la zona de Kinderdijk-Elshout, Países Bajos © UNESCO |
Además de ser una ruta para el transporte de bienes, personas y valores culturales tales como los idiomas y las tradiciones, el agua también suministra los elementos primarios del desarrollo tecnológico. Ya en el siglo I a.C., en el Imperio Romano, el agua fue la primera fuente de energía de la que se tiene registro, energía producida con el uso de molinos de agua. El uso de esta tecnología se extendió rápidamente, y registrándose también su uso unos cuarenta años más tarde en China.
Las primeras tecnologías relacionadas con el agua y con sistemas de propulsión hídrica se centraron en la manera de hacer la vida más fácil y en una producción más eficaz del sustento. Como la mayoría de los ríos, el nivel del río Nilo estaba sujeto a subidas y bajadas en función del clima y del terreno geográfico por el que fluía. Para contrarrestar los efectos de la excesiva variabilidad del agua, que podía tener un impacto negativo en la agricultura y en el desarrollo, los egipcios practicaban una forma de gestión del agua llamada cuenca de riego, una adaptación productiva de los ciclos naturales de inundación del río. Los egipcios construyeron una red de bancos de tierra, algunos paralelos y otros perpendiculares al río, formando cuencas de diferentes tamaños. Compuertas reguladoras dirigían el agua de las inundaciones hacia una cuenca donde ésta permanecía durante más o menos un mes o hasta que el suelo se saturaba. Después, el agua restante se drenaba a una cuenca o a un canal cercano y, así, los agricultores de la parcela drenada podían plantar sus cultivos.
Incluso antes que estas estructuras, existían los qanats persas. Este elaborado sistema de túneles ya se empleaba en el primer milenio a.C. para extraer agua subterránea en las secas cuencas de las montañas del actual Irán. A lo largo de los qanats, que podían alcanzar varios kilómetros de largo, se excavaban pozos a intervalos de 20 a 30 metros para retirar el material escavado y proporcionar ventilación y acceso para las reparaciones. El túnel principal del qanat descendía desde las montañas a las ciudades. Desde allí, se distribuía el agua mediante canales hasta los campos para su riego, permitiendo que los agricultores cultivaran sus tierras a pesar de los largos períodos de sequía. Todavía existen qanats en uso, desde China hasta Marruecos, e incluso en el continente americano.
Estos ejemplos de desarrollo tecnológico para la gestión de los recursos hídricos, y su posterior expansión a través de los continentes, y finalmente del mundo, muestran la increíble fuerza del agua para proporcionar vida, bienestar económico y un medio de cambio e intercambio. Estos desarrollos se realizaron a través del agua y se transportaron por agua a ciudades cercanas y lejanas, donde luego fueron adoptados y adaptados y difundidos a tierras aún más lejanas. Como tal, el agua es y siempre ha sido, una fuente y un vehículo para el cambio y el intercambio cultural.

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