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Canal de desviación de una cisterna, Cabo Verde © UNESCO - D. Roger |
El agua es uno de los elementos más versátiles sobre la Tierra. En unos pocos minutos el agua puede pasar de líquido a vapor, de hielo a líquido.
Tres de los ríos más importante en el mundo, el Río Nilo, el Amazonas y el Yangtsé miden más de 6.000 km de longitud. El 80% de la superficie terrestre está cubierta de agua y muchos de los mayores descubrimientos se han llevado a cabo gracias al agua. Ríos, mares y lagos constituyen las aguas que nos comunican a todos y que nos han permitido expandir nuestros horizontes, tanto geográficos como culturales.
Cuando las carreteras eran aún inimaginables, los desplazamientos tierra adentro se hicieron principalmente por agua. Grandes centros urbanos alrededor del mundo fueron lugares de un intenso intercambio comercial y cultural, donde se transmitían nuevos idiomas, creencias, tradiciones, literatura y productos a las diversas ciudades con las que establecían contacto. Las hidrovías han sido el motor del cambio e intercambio cultural a través del comercio de bienes y servicios.
Además de ser una ruta para el transporte de bienes, personas y valores culturales tales como los idiomas y las tradiciones, el agua también provee los elementos primarios del desarrollo tecnológico. Ya en el siglo I a.C., en el Imperio Romano, el agua fue la primera fuente de energía de la que se tiene registro, energía producida con la ayuda de molinos de agua.
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