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| La lucha por la libertad de prensa: un esfuerzo permanente |
por Alain Modoux
Subdirector General de la UNESCO para la Libertad de Expresión, la Democracia y la Paz
Al tiempo que la UNESCO, las Naciones Unidas, las organizaciones profesionales de prensa y la comunidad periodística internacional celebran el Día Mundial de la Libertad de Prensa, los periodistas y otros profesionales de los medios de comunicación aplauden los avances logrados en el fomento de este derecho humano básico, piedra angular de toda sociedad democrática. Pero, si examinamos la situación más detenidamente, nos damos cuenta de que aún queda mucho por hacer.
La libertad de expresión y su corolario, la libertad de prensa, han pasado a ser un elemento fundamental de las sociedades democráticas. En algunos países desarrollados se da hasta tal punto por descontada, que el Día Mundial de la Libertad de Prensa pasa casi inadvertido. Ahora bien, en muchos países menos afortunados donde la libertad de prensa está, en el mejor de los casos, apenas consolidada y en el peor de los casos no existe, el 3 de mayo da a los periodistas y a los ciudadanos la oportunidad de expresarse plena y libremente.
Libertad de prensa significa periodistas independientes y medios de comunicación pluralistas. Pero como los propios periodistas a menudo señalan, y un editorial del Washington Post apuntó (International Herald Tribune, 23 de noviembre de 1999), "en muchas partes del mundo, ser independiente es peligroso". Y los peligros provienen no sólo de los gobiernos y las autoridades. Los conflictos armados, la violencia política y, en grado cada vez mayor, los elementos delictivos generan violencia contra la prensa. Sólo en 1999, el Comité de Protección de los Periodistas registró la muerte de no menos de 70 periodistas, asesinados por haber realizado su trabajo de transmitir noticias; otros 50 fueron asesinados en 1998. Con la extraordinaria difusión de noticias e información, se tiende a olvidar que el acopio de esa información puede ser una tarea difícil y peligrosa.
Ahora bien, la libertad de prensa es algo más que un derecho humano básico que disfrutan los periodistas. Es también un factor importante en el desarrollo económico y social. El Presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, ha declarado categóricamente: "La prensa libre no es un lujo. En la prensa libre reside el núcleo esencial del desarrollo equitativo, porque si no se puede emancipar a los pobres, si no disfrutan del derecho a la expresión, si no se ponen de manifiesto la corrupción y las prácticas injustas, no se puede construir el consenso público necesario para provocar el cambio. Resulta sorprendente comprobar que lo que distingue a los pobres de los ricos es que los primeros no tienen voz".
Por todas estas razones, es indispensable para el fomento de la libertad de prensa que la lucha sea incesante. Para eso hay que continuar dando máxima publicidad a iniciativas tales como el Día Mundial de la Libertad de Prensa. El año pasado, el 3 de mayo se celebró en Colombia, donde la violencia contra los periodistas es un grave problema. Este año, el lugar de celebración será completamente diferente. Suiza no tiene problemas de libertad de prensa, pero conmemorar esa fecha en Ginebra, una de las ciudades más internacionales del mundo, en presencia de representantes de las organizaciones internacionales y de periodistas de todo el mundo, reviste considerable importancia simbólica.
Como señala el llamamiento conjunto de los dirigentes de las Naciones Unidas, la UNESCO y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la libertad de prensa ha de fomentarse sin descanso en todas partes del mundo.
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