Lorena Meckes: “Los esfuerzos de los docentes por mejorar su desempeño tendrán beneficios tanto para el aprendizaje como para el desarrollo de las habilidades socioemocionales”

Entrevista a Lorena Meckes, coordinadora del área internacional de MIDE UC, socio implementador del estudio ERCE 2019
Lorena Meckes es psicóloga de la Pontificia Universidad Católica de Chile y magíster en Evaluación del Instituto de Educación de University College de Londres. En MIDE UC es coordinadora del Área Internacional. Ha trabajado para el Ministerio de Educación de Chile, en el Programa de Mejoramiento de la Calidad y Equidad de la Educación (MECE) y dirigió el sistema nacional de evaluación de resultados de aprendizaje de Chile (SIMCE). También ha sido consultora para la OCDE, el BID, la UNESCO y el Banco Mundial en materia de estándares, de evaluación educacional y de formación inicial de profesores

En su trabajo en MIDE UC de la Pontificia Universidad Católica de Chile, socio implementador del Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019), esta investigadora forma parte del equipo principal que desarrolló y analizó el módulo de habilidades socioemocionales de la pesquisa. La UNESCO la entrevistó para indagar más sobre este apartado de esta investigación regional.

¿Qué trató el estudio sobre habilidades socioemocionales?

Consistió en un cuestionario que respondieron los estudiantes de sexto grado en los 16 países participantes, sobre las tres habilidades estudiadas: empatía, apertura a la diversidad y autorregulación escolar. En estos cuestionarios se les consultaba sobre distintas situaciones y se les pedía que reportaran qué tan frecuentemente ellos o ellas las experimentaban o actuaban del modo descrito en las preguntas, por ejemplo, qué tan frecuentemente se sienten tristes si ven que un compañero no tiene con quién jugar, o qué tan frecuentemente tratan de ayudar a un compañero en dificultades a pesar de que no sea su amigo; qué tanto les agradaría que a su curso se integrara un estudiante de otra etnia, color de piel o religión; qué tan frecuentemente revisan bien su trabajo o examen antes de entregarlo, etc. Es decir, se trata de situaciones o acciones que reflejan las habilidades en juego.

Fue muy interesante constatar que los estudiantes de sexto grado sí eran capaces de responder a este tipo de cuestionario de modo reflexivo, pues no responden en bloque todas las preguntas del mismo modo, lo que muestra que ellos diferencian entre ellas, son capaces de sutilezas y reportan apreciaciones diferentes sobre sí mismos ante las distintas situaciones planteadas.

El estudio ERCE también aplicó otros cuestionarios a los mismos estudiantes, a los maestros, a los padres de familia y directores, y a partir de esa información fue posible enriquecer el estudio y relacionar estas habilidades con otras variables, como por ejemplo, con el tipo de relación que establecen los docentes con sus estudiantes y con las características de su desempeño en aula.

¿Por qué se eligieron para este estudio específicamente las habilidades de empatía, apertura a la diversidad y autorregulación escolar?

Se consideraron dos habilidades interpersonales, es decir para relacionarse con otros (la empatía y la apertura a la diversidad) y una de manejo de sí mismo (la autorregulación escolar). La investigación acumulada respecto de ellas indica que todas son muy relevantes para construir sociedades y relaciones personales más sanas, democráticas y acogedoras, para continuar aprendiendo a lo largo de la vida y para el bienestar de las personas.

La empatía es la capacidad para reconocer la perspectiva de otro, tanto en un sentido cognitivo (comprender el punto de vista de otros, aunque sea diferente del propio), como emocional (sintonizar con las emociones que otro está experimentando).  Implica la habilidad para identificar las emociones que están experimentando otros, interpretar acertadamente sus intenciones y propósitos y también incluye la capacidad para actuar o responder considerando el punto de vista y las emociones del otro.

La apertura a la diversidad, por su parte, es el grado en que alguien percibe que o anticipa, que es capaz de aceptar, tolerar y establecer vínculos con quienes pertenecen a un grupo distinto (por ejemplo de otro país, de otra etnia, religión, de otra cultura). Se trata del grado en que se tiene una disposición positiva a relacionarse con quienes pertenecen a otros grupos sociales.

La autorregulación escolar es la capacidad de regular de forma efectiva las propias acciones, pensamientos y emociones en una experiencia de aprendizaje, y perseverar hacia el logro deseado, por ejemplo, completar una tarea o actividad de aprendizaje. Incluye la capacidad de motivarse a uno mismo, de manejar el estrés, de postergar otras gratificaciones (como por ejemplo salir a jugar), y trabajar de forma focalizada (concentrarse) para alcanzar metas de aprendizaje.

¿Qué impacto tienen estas habilidades en el currículo de Lenguaje y Matemáticas? ¿Cómo se relaciona con las otras dimensiones del estudio?

Para dar a estas habilidades la relevancia que se merecen, los representantes de los países participantes, (sus coordinadores nacionales) no quisieron que estas habilidades se relacionaran con los aprendizajes en las asignaturas, pues no querían que se les prestara atención solo como factores que explican el rendimiento académico o como dimensiones que es necesario desarrollar sólo porque ayudan al aprendizaje.

Estudios previos han evidenciado que estas habilidades se vinculan con el aprendizaje, por ejemplo, la empatía con las habilidades verbales, y la autorregulación académica con el desempeño escolar, por lo que podemos suponer que en este caso estas asociaciones también se dan. La riqueza de datos disponibles permitirá que los investigadores de la región e interesados de los países puedan hacer estos estudios y dar respuesta a esta interrogante.

¿Qué impacto esperan que tengan los resultados de este módulo en los currículos de los países participantes y en futuras versiones del estudio ERCE?

Que los currículos de los países otorguen más relevancia a estas habilidades seguramente será un desarrollo que se derivará de este estudio y de otras voces e iniciativas recientes. Este sería sin duda un primer paso, en el que ya se ha estado avanzando, por ejemplo, al integrar a los currículos habilidades para la convivencia democrática.

La decisión sobre repetir o profundizar en el estudio sobre habilidades socioemocionales es algo que radica en los países participantes ya que son parte de la gobernanza del estudio ERCE. Personalmente, pienso que sería enriquecedor, pues aún hay mucho que avanzar para entender en mayor profundidad qué prácticas más específicas de los docentes y características de las escuelas puedan promover el desarrollo de estas y otras habilidades socioemocionales en los estudiantes, es decir, cuáles son las condiciones y oportunidades que se ofrecen a los estudiantes para favorecerlas.

¿Cuáles son los 5 puntos claves en este tema que debería considerar un educador latinoamericano?

Los hallazgos de este estudio muestran que los docentes tienen un rol muy relevante para estas habilidades. El primer mensaje para los educadores, es que las mismas prácticas que ayudan a sus estudiantes a aprender son las que se relacionan con niveles más altos de habilidades socioemocionales, por lo que los esfuerzos de los docentes por mejorar su desempeño tendrán beneficios tanto para el aprendizaje como para el desarrollo de las habilidades socioemocionales.

Frecuentemente escuchamos que muchos establecen una dicotomía entre preocuparse de la persona del estudiante y preocuparse de que avance en su aprendizaje, y este estudio nos muestra que ambas dimensiones van de la mano en las intervenciones pedagógicas

  1. Expresar interés por el bienestar de los estudiantes, apoyarlos y retroalimentarlos en su aprendizaje, estar atentos y ser capaces de captar si algo les preocupa por ejemplo, y manifestárselo, o enfrentar sus errores de modo constructivo, son actitudes que los estudiantes perciben y que se relacionan positivamente con las habilidades que desarrollan, por ejemplo, con la empatía y con la capacidad de regular sus propias acciones al aprender. Muy probablemente, porque estas prácticas de los docentes operan como modelo para los estudiantes.
  2. Estar conscientes de sus propias expectativas respecto de niñas y niños. Las niñas reportaron mayores niveles en todas las habilidades consideradas, y es necesario que seamos conscientes que no tenemos por qué esperar que ellas sean más empáticas, abiertas y que se concentren mejor en las actividades escolares que sus compañeros hombres. Las expectativas diferentes que padres y docentes puedan tener respecto de niñas y niños pueden jugar aquí un rol importante, y es necesario estar atentos a que no esperemos menos de los niños (varones), pues esto podría ir en detrimento de su desarrollo.
  3. Estar alertas a posibles casos de victimización escolar, puesto que los niños que son objeto de ella, no solo sufren por esta situación, sino que además están viendo afectado su aprendizaje y desarrollo integral. Por otra parte, los niños que adoptan el rol de agresores en estos casos, también están instalando en la escuela y socializando a otros en un modo de relación que no contribuye al tipo de sociedad que queremos construir. Cada escuela tendrá protocolos sobre cómo actuar en equipo en estos casos.
  4. Propiciar un clima de aula respetuoso y ordenado no solo ayuda al aprendizaje sino también a que los estudiantes puedan desarrollarse mejor en estas habilidades. Fue interesante constatar que un clima de aula desorganizado, con interrupciones mutuas de los estudiantes y en el que es difícil concentrarse, se relaciona con índices más bajos de autorregulación escolar, pero también de empatía, en la mayoría de los países.
  5. Considerar el desarrollo de competencias para promover estas habilidades como parte de su propia formación profesional. Esta es probablemente por ahora una recomendación difícil de seguir para los docentes, puesto que si la oferta de formación continua es a veces limitada en las áreas disciplinarias o pedagógicas tradicionales, más lo es en estas dimensiones, pero confío que con el tiempo los países y las entidades de formación irán avanzando en este sentido.

Para los tomadores de decisiones, ¿por qué es importante considerar estos resultados? ¿En qué hay que fijarse?

Este estudio visibiliza una dimensión muy relevante de la formación de los estudiantes, pone foco en habilidades y actitudes importantes para sus capacidades de aprender a lo largo de la vida, de relacionarse de modo constructivo y satisfactorio con otros y de aportar al desarrollo de sociedades en que predomine una convivencia respetuosa e inclusiva. Si bien la gran mayoría de los estudiantes reportan niveles elevados para todas estas habilidades, el potencial que tienen las escuelas para apoyar su desarrollo es sin duda mayor que el actual, lo que requiere de políticas de apoyo a las escuelas y de formación del cuerpo docente para potenciarlas.

Si bien la gran mayoría de los estudiantes reportan niveles elevados para todas estas habilidades, el potencial que tienen las escuelas para apoyar su desarrollo es sin duda mayor que el actual, lo que requiere de políticas de apoyo a las escuelas y de formación del cuerpo docente para potenciarlas.