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Un proyecto de alimentación sostenible permite un nuevo comienzo para mujeres migrantes vulnerables

© Gaia Education

Ayudar a las mujeres nigerianas migrantes vulnerables en Sicilia para que encuentren un trabajo de larga duración en el sector alimentario no es más que una de las tantas ideas innovadoras del programa “Design for Sustainability (DfS)” [Diseñar la sostenibilidad] de Gaia Education. 

Gaia Education, una organización internacional establecida en Escocia (Reino Unido), que posee 14 años de experiencia en el ámbito de la Educación para el desarrollo sostenible (EDS), se encuentra activa en 54 países y seis continentes. Su programa DfS dirige programas presenciales y de aprendizaje basados en proyectos para proporcionar a los alumnos de todas las edades y de culturas diferentes los conocimientos, las competencias y los instrumentos de reflexión crítica necesarios para construir una sociedad que utilice de manera más eficaz la energía y los recursos, distribuya las riquezas equitativamente y se esfuerce en mejorar la calidad de vida. 

Gaia Education es un asociado principal del Programa de acción mundial para la EDS (GAP) de la UNESCO y fue nominada por el Premio UNESCO-Japón para la EDS en su edición de 2018. La UNESCO se esfuerza en promover la EDS mediante el GAP, un programa que tiene como objetivo estimular e intensificar la acción con miras a acelerar los progresos en favor del desarrollo sostenible.

El Programa DfS de Gaia, que cuenta con más de 19.000 graduados y 11 organismos asociados, sigue un método basado en las cuatro dimensiones de la sostenibilidad: social, ecológica, económica y filosófica. Sus formaciones sacan provecho de la experiencia alcanzada por otros ejemplos en los barrios ecológicos más exitosos del mundo en aras de estimular la transformación personal. Los participantes vuelven a sus comunidades con planes viables y competencias prácticas para garantizar la transición hacia modos de vida sostenibles.

“Tenemos tres tipos de público diferentes – los agentes del cambio, los agentes de la “glocalización” y las personas facultadas – cada uno en un nivel de compromiso diferente”, explicó May East, la directora del programa. “Los agentes de la “glocalización”, de los que yo misma formo parte, han sido sensibilizados desde hace tiempo sobre lo que ocurre a escala local, pero también están en sintonía con las tendencias mundiales”.

“Esto supone que debemos disponer de los materiales pedagógicos y métodos más recientes, mientras pasamos rápidamente de un desarrollo sostenible a un desarrollo regenerativo. Debatimos acerca de cómo hacer que prosperen los lugares en que vivimos y trabajamos, yendo más allá del simple mantenimiento de un equilibrio precario.”

“Los agentes del cambio provienen del “Norte global” y de una sociedad de alto consumo, y han llegado a un punto en el que se dan cuenta de que deben reconsiderar sus modos de vida. Las personas facultadas provienen del “Sur global” y las ayudamos a pasar de la creación de un proyecto de ayuda al establecimiento de un proyecto centrado en los medios de subsistencia, que coloca a los productos en los mercados éticos y los da a conocer entre las empresas”, afirmó May.

El programa se examina con regularidad y el 92% de sus cursillos han recibido notas de “bueno” o “excelente”. Se solicita la participación de examinadores externos para que evalúen el aprendizaje basado en determinados proyectos. 

“Nuestro éxito se debe al hecho de que hay mucha coherencia entre lo que enseñamos y lo que realmente somos. No enseñamos algo que sería como un espejismo en el desierto, sino que recopilamos informaciones sólidas sobre todas las tendencias que reconsideran la presencia humana en el planeta mediante la EDS”, afirmó May. “Evaluamos la aptitud para el cambio de cada uno de los participantes y proporcionamos un entorno de aprendizaje pertinente para la etapa siguiente, tanto para una pequeña como para una gran etapa.”

El programa DfS se inició en 2005, justo en el momento en que se presentó el Decenio de las Naciones Unidas para la EDS, y adquirió importancia en la medida en que fue siguiendo a este movimiento.

“Sabemos que hemos logrado lo que nos proponemos cuando creamos un entorno de aprendizaje que permite que los alumnos accedan a condiciones de vida y de trabajo más sostenibles”, afirmó May.

Courage Chocolate, un proyecto temático que se lleva a cabo actualmente en la isla de Sicilia (Italia), se dirige a las mujeres jóvenes migrantes, en su mayoría provenientes de Nigeria, que buscan allí una nueva manera de vivir, pero que, por el tráfico humano, son al mismo tiempo muy vulnerables.

“El programa tiene por objeto reforzar las capacidades de estas jóvenes, algunas de ellas víctimas de traumas y otras con niños pequeños que deben alimentar, en Iblei, una región que posee la mayor diversidad de plantas de Sicilia”, explicó May.

“Desarrollamos conjuntamente una trayectoria de EDS con ellas, comenzando por un componente de diseño social, enseñándoles a tomar decisiones y a comunicar, además del propósito ecológico. En esta fase, trabajamos en el terreno y les enseñamos las diferentes hierbas medicinales y aromáticas a partir de las cuales fabricarán cosméticos, o productos alimenticios, fundamentalmente chocolate”, dijo May.

Con la etiqueta Courage Chocolate, el proyecto creó recientemente seis tipos de chocolate aromatizado con hierbas, y fue recompensado en el continente, por TuttoFood, en Milán, por su “responsabilidad inclusiva”.

“En nuestras actividades tenemos presente que la transición y el cambio deben llevarse a cabo que lo querramos o no. O nos hacemos cargo del cambio o nos convertiremos en víctimas”, afirmó May.