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Europa Sudoriental

Para los países de Europa Sudoriental (Capítulo 10) la integración en la Unión Europea (UE) sigue siendo una meta primordial. Hay indicios positivos a este respecto, ya que en el plano de la mano de obra la región ha sobrepasado su objetivo relacionado con el número de personas con altas cualificaciones profesionales y, además, está casi a punto de alcanzar sus objetivos en lo referente a la balanza comercial y la tasa global de empleo. 

No obstante, se ha dado prioridad a la política económica en detrimento de la elaboración de políticas para el desarrollo de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CIT), lo cual ha mermado las capacidades en materia de investigación y ha obstaculizado la evolución tendente al modelo de innovación orientado hacia la ciencia que preconiza la UE. El resultado de esto es que la fuga de cerebros hacia los países de la UE sigue constituyendo un problema crónico. En la Europa Sudoriental propiamente dicha, la Estrategia Regional de Investigación y Desarrollo de los Balcanes Occidentales (2013) no ha logrado crear suficientes oportunidades de cooperación. 

Pese a todo, desde 2015 los países de la región han venido realizando esfuerzos para alinearse con el Espacio Europeo de Investigación (ERA). En efecto, están aplicando la Directiva sobre Eficiencia Energética y la Directiva sobre Energía Renovable de la Unión Europea y, además, están elaborando políticas que se ajustan al Reglamento de la UE 525/2013 sobre el seguimiento y notificación de las emisiones de CO2 y de otra información relevante para el cambio climático. Todos los países de Europa Sudoriental que aún no forman parte de la UE compitieron por la obtención de fondos para la investigación en el marco del programa de ésta titulado “Horizonte 2020”. 

Los países de Europa Sudoriental también están elaborando sus propias estrategias de especialización inteligente, lo que constituye de facto una condición previa para el ingreso en la UE. Los primeros en ultimarlas fueron Montenegro, en 2019, y Serbia, en 2020. Esas estrategias pueden proporcionar el eslabón que les falta a los países de la región que están tratando a toda costa de integrar sus sectores de investigación y sus sectores económicos. En lo que respecta a los sistemas de innovación existentes en la región, cabe señalar que actualmente tienden a adoptar un modelo lineal anticuado, y el escaso dinamismo del sector empresarial en este ámbito se está reflejando en el bajo nivel de las concesiones de patentes. 

Hay indicios de que esta tendencia se está invirtiendo gracias a la utilización de instrumentos de políticas dinámicos. Serbia y Albania, por ejemplo, han creado fondos para la innovación. El primero de estos dos países inauguró en 2015 su primer parque tecnológico y en 2020 otros dos más en las localidades de Novi Sad y Nis, respectivamente. 

  • Gráfico 10.1: Tendencias socioeconómicas en Europa Sudoriental 
  • Gráfico 10.2: Tendencias del gasto en investigación en Europa Sudoriental 
  • Gráfico 10.3: Tendencias de los recursos humanos en Europa Sudoriental 
  • Gráfico 10.4: Número de patentes de PI-5 concedidas a los inventores de Europa Sudoriental (2015–2019) 
  • Gráfico 10.5: Tendencias de las publicaciones científicas en Europa Sudoriental
     
  • Cuardo 10.1: Progresos hacia los objetivos clave de la Estrategia del Sudeste de Europa 2020, 2010, 2015 y 2018
     
  • Recuadro 10.1: Próximamente: un instituto internacional de tecnologías sostenibles en Montenegro
  • Recuadro 10.2: Desarrollo de software que impulsa el primer parque científico y tecnológico de Serbia
  • Recuadro 10.3: El Instituto BioSense para la agricultura del future