Seguridad de periodistas

Un ambiente de medios de comunicación libres, independientes y pluralistas, tanto en línea como fuera de ella, debe ser uno en el cual los periodistas, trabajadores de los medios y productores de medios sociales pueden trabajar con seguridad e independencia, sin el temor de ser amenazados o incluso asesinados.

Debe ser un ambiente donde los ataques, intimidaciones, acosos, secuestros, encarcelamientos arbitrarios y amenazas son la excepción y no la norma. Los periodistas (así como los periodistas ciudadanos), editores, propietarios de medios e intermediarios en línea, no deben ser objeto de coerción o manipulación política o económica. Ellos deben ser especialmente protegidos de las amenazas a su propia seguridad  y la de sus familias.

Garantizar la seguridad de los periodistas y trabajadores de los medios de comunicación es un asunto urgente. Más de 600 han sido asesinados en los últimos diez años. En otras palabras: cada semana un periodista pierde la vida por llevar noticias e información al público.

Estas estadísticas destacan la relevancia del Plan de Acción de Naciones Unidas sobre la seguridad de los periodistas y la cuestión de la impunidad, y de su objetivo específico de movilizar a la familia de las agencias de la ONU así como a otras partes interesadas, incluidos los Estados miembros de las Naciones Unidas, las ONG y las empresas de medios, para colaborar en la creación de un entorno más seguro para los periodistas. Existe un enorme potencial en el Plan de Acción de Naciones Unidas para aplicar todo el peso de la ONU en enfrentar estos desafíos y para convertirse en un punto de referencia para otros que comparten la preocupación por cambiar el rumbo.

Tal como lo reconoce el Plan de la ONU, la promoción de la seguridad de los periodistas no debe estar limitada a una acción posterior a los hechos. Mucho más debe hacerse para establecer mecanismos de prevención y medidas que aborden las causas profundas de la violencia contra los periodistas y la impunidad. Esto implica la necesidad de abordar temas como la corrupción, el crimen organizado y un marco eficaz para el imperio de la ley. Además, la existencia de leyes que pueden penalizar el periodismo legítimo (por ejemplo, las leyes de difamación excesivamente restrictivas, o leyes excesivamente amplias de seguridad nacional) son temas que deben ser tratados. El reto consiste en promover el respeto por los estándares internacionales de libertad de expresión, así como por  resoluciones tales como la Resolución 1738 (2006) del Consejo de Seguridad de la ONU.

La idea de que las experiencias de un país o una región pueden ser de utilidad a otros que trabajan para mejorar la seguridad de los periodistas es clave para el Plan de la ONU. La recopilación y difusión de información actualizada y de las mejores prácticas, así como la realización de misiones internacionales e investigaciones de casos particulares, pueden ser muy beneficiosas. Sin embargo, aún hace falta mucho trabajo para alcanzar un nivel óptimo de intercambio de información y aprendizaje conjunto, así como para adaptar las buenas prácticas a los distintos contextos regionales y nacionales.

La UNESCO, en su rol de coordinación del Plan, está trabajando en cooperación con otras agencias de Naciones Unidas, Estados, Relatores Especiales, ONG, medios, periodistas y academia para que el Plan sea, de hecho, implementado.

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