Usos sociales, rituales y actos festivos
- En el texto de la Convención
- Artículo 2: Definiciones
Alcance y contenido
© Musée International du Carnaval et du Masque de Binche
Los usos sociales, los rituales y los actos festivos son actividades habituales que estructuran la vida de las comunidades y de los grupos, siendo compartidas y estimadas por grandes segmentos de los mismos. Su significado emana del hecho de que reafirman la identidad grupal o comunitaria de quienes los practican. Realizados en público o en privado, esos usos sociales, rituales y festivos pueden estar asociados al ciclo vital de individuos y grupos, al calendario agrícola, a la sucesión de las estaciones o a otros sistemas temporales. Están condicionados por visiones del mundo y por historias percibidas y recuerdos. Varían desde reuniones sencillas hasta celebraciones y conmemoraciones multitudinarias. Cada uno de esos subámbitos es vasto en sí mismo, pero también existe un alto grado de solapamiento entre ellos.
Los rituales y los actos festivos suelen tener lugar en fechas y lugares especiales, y es frecuente que señalen a la atención de la comunidad visiones del mundo y aspectos de la experiencia pasada. El acceso puede ser restringido en el caso de ciertos rituales; muchas comunidades conocen ritos iniciáticos o ceremonias funerarias de ese tipo. En cuanto a los eventos festivos, es frecuente que se desarrollen en espacios públicos de libre acceso; los carnavales son un conocido ejemplo, y los festejos que marcan el Año Nuevo, el comienzo de la primavera o el final de la recolección son comunes en todas las regiones del mundo.
Los usos sociales conforman la vida de cada día, y son conocidos, si no compartidos, por todos los miembros de la comunidad. Dentro del marco de la Convención, se puede prestar atención a los usos sociales que sean especialmente importantes para la comunidad y propios de ella, aportándole una conciencia de identidad y continuidad. Las ceremonias de saludo, por ejemplo, son informales en muchas comunidades, pero en otras son muy complejas y sirven como seña de identidad. Análogamente, los intercambios de obsequios pueden ser desde actos informales hasta indicadores importantes de autoridad, dependencia o lealtad.
El ámbito de los usos sociales, los rituales y los eventos festivos abarca una deslumbrante diversidad de formas: ritos de culto; ritos de paso; rituales de nacimiento, de boda y funerarios; juramentos de lealtad; sistemas jurídicos tradicionales; juegos y deportes tradicionales; ceremonias de parentesco y de parentesco ritual; pautas de asentamiento; tradiciones culinarias; ceremonias de atribución de rango y prestigio; ceremonias estacionales; usos sociales de género; usos de caza, de pesca y de recolección, etcétera. Acoge también un amplio repertorio de expresiones y elementos materiales: gestos y palabras especiales, recitaciones, cantos o danzas, indumentaria especial, procesiones, sacrificios animales, comidas especiales.
Algunos ejemplos
© Cultural Properties Administration
Estos ejemplos están seleccionados entre las 90 obras maestras del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad proclamadas en 2001, 2003 y 2005.
- En el santuario de Jongmyo en Seúl (República de Corea) se practica el Rito Real Ancestral, que comprende cantos, danza y música como partes de una ceremonia secular de culto a los antepasados y expresión de la piedad filial.
- Dos veces al año, en las tierras de pastoreo del interior del delta del Níger, el paso de los ganados trashumantes al otro lado del río marca el comienzo de las fiestas del Yaaral y del Degal que celebran los peul de Malí, y en las que se incluyen concursos de adorno de los rebaños, cantos y recitación de poemas pastorales.
- Los cimarrones de Moore Town en Jamaica, cuyos antepasados procedían del oeste y del centro de África con lenguas y prácticas culturales diversas, elaboraron nuevas ceremonias religiosas colectivas que hoy integran varias tradiciones espirituales, representativas de las propias bases de su patrimonio.
- El carnaval de Binche en Bélgica, el carnaval de Oruro en Bolivia o la mascarada de los makishi en Zambia se caracterizan por desfiles vistosos, cantos y bailes y distintos tipos de disfraces o máscaras. En algunos casos esos eventos festivos son una manera de superar temporalmente las diferencias sociales asumiendo identidades diferentes, y comentar situaciones sociales o políticas de forma humorística o burlona.
La viabilidad en peligro
Dado que dependen de la participación general de quienes los practican y sus comunidades, los usos sociales, los rituales y los eventos festivos se ven profundamente afectados por la inevitable transformación o incorporación de las comunidades a las sociedades modernas, sobre todo por procesos tales como la migración continuada, la individualización, la implantación general de la enseñanza formal, la influencia creciente de los grandes sistemas religiosos escriturales y otros efectos de la mundialización.
La migración, especialmente la de las personas jóvenes, puede apartar a las personas que practican estos usos de sus comunidades, y con ello poner en peligro una determinada práctica y su transmisión. Pero al mismo tiempo los usos sociales, los rituales y los eventos festivos pueden ser ocasiones especiales en las que las personas vuelven a casa para disfrutar de la celebración junto a su familia y su comunidad, reafirmando su identidad y manteniendo el apego a sus tradiciones.
A menudo los rituales están estrechamente ligados a sistemas de creencias, y en muchos casos expresan reverencia hacia una deidad natural o espiritual, a menudo mediante actos que incluyen distintos tipos de sacrificio. La extensión de las religiones mundiales puede desalentar el mantenimiento de estos rituales, que con frecuencia se tildan de “primitivos” o “pecaminosos”. También puede suceder que disposiciones gubernamentales, en nombre de la protección de la salud, la salubridad o la nutrición, interfieran en la práctica de muchos rituales y ceremonias que se consideran “dañinos” o “superfluos”.
Muchas comunidades descubren una participación cada vez mayor de turistas en los eventos festivos que organizan. Si bien es cierto que el turismo puede contribuir a revitalizar un evento tradicional, confiriendo así un “valor de mercado” al patrimonio cultural inmaterial, también puede tener un efecto deformante, ya que a menudo las actuaciones se reducen para mostrar momentos culminantes que respondan a la demanda turística. La viabilidad de los usos sociales y los rituales, y de manera especial la de los eventos festivos, puede ser también muy dependiente de las circunstancias socioeconómicas generales, ya que en muchos casos los preparativos, la fabricación de disfraces y máscaras y el sustento de los participantes comportan gastos elevados que quizá no sean sostenibles en épocas de penuria económica.
Algunas prácticas de salvaguardia
©Francois-Xavier Freland / UNESCO
Asegurar la continuidad de usos sociales, rituales o eventos festivos requiere con frecuencia movilizar a gran número de personas, y a las instituciones y mecanismos de una sociedad. Sin dejar de respetar las prácticas tradicionales que puedan limitar la participación a ciertos grupos, es posible que quienes toman parte en ellos y las instituciones deseen favorecer la máxima afluencia de público. En algunos casos será necesario aprobar medidas jurídicas y disposiciones oficiales para asegurar el acceso a los lugares sagrados, los objetos imprescindibles o los recursos naturales necesarios para estas prácticas.
El ritual de curación Vimbuza, muy practicado en las zonas rurales del norte de Malawi, surgió a mediados del siglo XIX como manera de superar experiencias traumáticas, pero cayó en desgracia hace algunos decenios. Los esfuerzos de salvaguardia crean incentivos para que los jóvenes se informen acerca de la danza de curación Vimbuza, y para fomentar el diálogo entre los sanadores Vimbuza y las entidades gubernamentales y no gubernamentales interesadas en cuestiones de medicina, a través de debates en los medios de comunicación, talleres de formación y festivales.
La rica diversidad de usos sociales que se desarrollan en la plaza Jemaa el-Fna de Marrakesh (Marruecos) se vio amenazada de desaparición gradual por el crecimiento urbano y proyectos inmobiliarios que producían tráfico intenso y contaminación. Tratando de conciliar la planificación urbana y el desarrollo económico con la protección del patrimonio cultural y medioambiental, las autoridades crearon vías peatonales que convergen en la plaza y reorganizaron el tráfico de vehículos de motor con miras a reducir la afluencia de automóviles y autocares turísticos, salvaguardando los usos sociales.
Para fortalecer la transmisión y proteger la originalidad del carnaval de Barranquilla, una fundación local ha creado y patrocina el Carnaval de los Niños, que ha pasado a ser un componente vital de dicho evento colombiano. Los practicantes recibieron ayuda financiera para la producción de objetos de fabricación manual como carrozas, disfraces extravagantes, tocados con adornos, instrumentos musicales, máscaras de animales y otros artefactos. Un programa de microcréditos dio a varios artesanos y practicantes la posibilidad de obtener ingresos adicionales, mejorando su calidad de vida y realzando la importancia de su participación en el carnaval.



